domingo, 15 de marzo de 2015

Dr. Atomic


Confieso que me dan cierto miedo las obras clásicas creadas en este siglo o a finales del pasado. ¿Por cierto, se las puede llamar clásicas aunque estén compuestas hace dos días?.  El otro día comentaba con alguien que una vez andaba rebuscando CDs en las sección de música clásica del FNAC de Callao en Madrid. Soy capaz de pasar horas rebuscando entre anaqueles pero ese día había algo que me estaba perturbando y haciendo incómoda mi tarea de búsqueda. Era una obra de Phillip Glass que estaba sonando de fondo. Y mira que tengo cosas de este hombre, pero aquello que estaba sonando por la megafonía me estaba poniendo de los nervios. Por eso, aunque me gusten algunas obras minimalistas les tengo un gran respeto porque la frontera entre lo sublime y lo machacón es demasiado sutil.

No fue este el caso, me lo pasé bien incluso a pesar de lo que luego contaré en el terreno de lo fotográfico. Teniendo en cuenta que John Adams se toma su tiempo, dos actos de alrededor de 80 minutos cada uno, para contarte las comedera de coco que supuso el Proyecto Manhattan para los creadores de la bomba atómica, ¡chúpate ésa, Wagner!, debo decir que no se me hizo lenta.  Disfruté mucho del trabajo de la ROSS en el foso hasta el punto de que luego comenté con uno de sus músicos que me encantaría escucharla sin las voces. Y todo eso sin saber que existe una Sinfonía del Dr. Atomic que está programada para el próximo 19 y 20 de marzo. Tendré que ahondar más en este compositor. Sólo tengo una obra suya en un disco que compré por interés en otra obra de John Corigliano del que por cierto sigo descubriendo cosas muy interesantes. Busquen en Spotify "Voyage for flute" de Corigliano. Me desvío.

Vamos a lo nuestro. Lo fotográfico. El primer acto supone un martirio. Vistoso, pero para ser visto en el teatro. No para fotografiarlo. Pantalla con proyecciones que se fusionan con los protagonistas que aparecen desde el fondo. Enfocarlos resulta complicado pues en realidad el autofoco se para en la tela de la pantalla estando el protagonista más atrás de ese foco. Por otra parte las vídeoproyecciones siempre dan temperaturas de color rarísimas. Se hace imprescindible memorizar momentos y buscar con tranquilidad la temperatura adecuada en el ordenador. Es un suplicio fotografiar este tipo de montajes pero otra cosa muy distinta es disfrutarlo como espectador. Me gustó mucho la estética de cómic.

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Para compensar en el segundo acto nada se interpone entre los cantantes y tu objetivo. Eso sí, todo sucede sobre un papel milimetrado así que el atrezzo lo forman los figurantes, el coro y los propios cantantes con sus evoluciones sobre este gran papel dispuesto sobre el escenario. Un breve resumen.
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martes, 10 de marzo de 2015

La Escalera de Santa Justa

Nada, que hoy estoy modo modernukis ON porque dentro de un rato me voy a fotografiar el ensayo de una ópera que se llama Dr. Atomic. Así que de camino a casa, no he podido evitar ponerme trascendental y hacer esta foto.

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Lo del título no es que intente darle una simbología cosmológica ni nada por el estilo. Es que son las escaleras de la Estación de ferrocarriles de Santa Justa tal como se puede ver en la siguiente foto.

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 Lugar de paso habitual de éste su servidor.

viernes, 27 de febrero de 2015

Mind the Gap


Así, dicho y hecho. Pensándolo poco. Un viaje a Londres preparado con poca antelación y aún menos planificación. Para desconectar. Dar largos paseos y decidir cada mañana qué nos apetecía hacer. Lo único premeditado durante estos cuatro días fue visitar el teatro Prince Edward para asistir al musical Miss Saigón.

LDR_7956Hacía algo más de año y medio que Isa y yo no volvíamos por esta ciudad que tanto nos gusta y eso había que corregirlo. Hubo un tiempo en el que el promedio de visitas era de 2/3 veces al año. Cuando era posible hacer visitas cortas de fines de semana. Cuando Vueling tenía a buen precio un Sevilla-Heathrow sin escalas con unos horarios hechos para irte un viernes al mediodía y volver el domingo por la noche. Desde hace un tiempo en esta bendita ciudad cada vez tenemos menos destinos a los que volar sin hacer un puñetero transbordo o pagando una burrada con Iberia. Menos mal que existe el aeropuerto de Málaga.

Lo bueno de Londres es que es imposible acabársela. Siempre te dejas algo para la próxima, algo para repetir y algo nuevo para añadir. Casi todo el que me conoce piensa por culpa de mi acusada cinefília y mi devoción por el Woody Allen más neoyorkino que Nueva York es mi destino favorito. Y ciertamente es uno de ellos, una ciudad a la que también me gusta volver una y otra vez. Pero un día Londres se coló por la puerta de atrás seduciéndome para alcanzar el puesto número uno.

Muchas sensaciones me transportan mentalmente a Londres. El olor del bacon y la cebolla lo hacen. También los muffins de chocolate. Pero también me transporto con el sonido. En mi ordenador tengo un archivo de audio que registré hace unos años con el móvil mientras viajaba en metro desde Heathrow a Leicester Square. Es la locución con el famoso Mind the Gap que avisa en cada estación que tengas cuidado con el hueco entre vagón y andén. Escucharla en esa línea de metro era la señal inequívoca de que había llegado. "Mind the gap between the train and the platform". A veces cuando rebusco entre las notas de audio en iTunes me la encuentro y no puedo evitar la tentación de escucharla. Puede parecer una tontería pero es el mejor teletransportador que conozco. En segundos me traslado desde mi escritorio al eterno bullicio subterráneo de esta ciudad.

Me gusta la sensación de viejo. Los restaurantes tienen aspecto vetusto. Paredes de ladrillo visto, suelos de madera, cristaleras gastadas. El lado opuesto de Ikea. ¿Locales modernos de diseño? Sí, los hay pero los esquivamos. Galerías de arte, librerías, tiendas de discos (cada vez menos desgraciadamente)... el paraíso de las compras de cualquier tipo.

Me gusta Covent Garden. Gentío callejero, tiendas, comida, artístas callejeros con público respetuoso al que no le duele en prendas dejar un par de libras en la cestilla. Desde hace tiempo siempre vamos al mismo hotel a solo un minuto de distacia. Estar cerca de Covent Garden es estar cerca de todo.

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Panorámica de iPhone en Covent Garden
Hacía mucho frío. Entre -1 y 8ºC. Al menos es mucho frío para dos andaluces. Creo que ha sido la primera vez en mi vida que he hecho fotos con guantes, una prenda que no me gusta usar mucho. Así que he procesado todas las fotos de exterior con temperatura de color fría para acentuar esta sensación.

Esta vez me he ensañado con la catedral de St. Paul durante un paseo la mañana del viernes que empezó en el puente de Waterloo para seguir por la orilla derecha del Támesis hasta el Millenium Bridge, con parada en la Tate Modern. Volviendo luego por la calle Fleet, donde tenía el negocio Sweeney Todd, y acabando en el Soho para comer en Tuscanic.

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En medio de todo eso una visita rápida a la Tate Modern, uno de esos museos donde el edificio es tan interesante como el contenido. Si tu obra no cabe en esta galería es que eres un pintor o un escultor muy bestia. Y si eres fotógrafo ya me contarás dónde hiciste las copias de semejante tamaño. Aunque las fotos están hechas con 16mm en full frame sólo tenéis que mirar la proporción con las personillas  que aparecen en las fotografías.

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La galería Tate fue hasta 1981 una antigua central eléctrica y de ahí ese look industrial dentro
pero sobre todo fuera.
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El otro gran paseo fue Camden Town. El paraíso de la comida callejera, de las compras, de la artesanía, de lo alternativo, del "second hand". Merece la pena aunque no quieras comprar nada, cosa que será imposible porque siempre caerá algo.
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Hablaba al principio de Miss Saigon. Cuando compramos los billetes de avión no pensaba en la posibilidad de ver el reestreno de este musical, el otro gran éxito de los autores de Les Miserables. Las entradas se agotan rápido y cuando quedan suelen ser de visibilidad reducida o tan lejanas como la puerta de salida. Pero miré la web por si acaso y de forma inexplicable para la poca antelación con  la que compraba, encontré dos butacas centradas en la fila sexta para el mismo día de nuestra llegada. ¿Una devolución?. ¿Quién quería saberlo?. Hice click con la tarjeta de crédito en los dientes antes de que volaran.

Hace muchos muchos años me gustaba escuchar la radio por la noche. Uno de los programas que descubrí por casualidad y que se quedó entre los habituales era La Calle 42, presentado por José María Pou y Concha Barral. En ese programa comencé a descubrir el musical en teatro más allá de lo que conocía hasta el momento a través de viejas películas musicales. Me refiero a musicales de verdad, con el diálogo cantado al estilo West Side Story, Cantando Bajo la Lluvia o El Violinista en el Tejado. Y ahí descubrí cosas como Into the Woods, Sweeney Tood o Les Miserables mucho antes de que se convirtieran en películas. Uno de esos descubrimientos fue Miss Saigon.

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Miss Saigon es una versión actualizada de Madame Butterfly ambientada en la guerra de Vietnam. Recuerdo haber visto en televisión una ceremonia de entrega de los premios Tony (cuando en España sólo había dos canales, más los autonómicos) y ver algunos fragmentos de este musical. Me sorprendió tanto que acabé comprándome el vinilo y años más tarde la versión en CD.

En su momento hacer un viaje a Londres me quedaba largo para mi poder adquisitivo pero ahora, en su reestreno por el 25 aniversario tenía la oportunidad de saldar la deuda. Y como se puede ver no hemos desaprovechado la oportunidad.

Aquí el tráiler de la obra.





martes, 10 de febrero de 2015

La Norma

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La norma suele ser que las fotos estén en el blog el día del estreno. Pero me vais a perdonar el retraso de esta vez y el chiste tan malo que acabo de hacer. Demasiadas horas delante del ordenador en el trabajo y en casa. Así que procuro recortar en las de casa que en esas no me recortan el sueldo.

Pero aquí estoy. Cargado de fotos para vuestra desgracia. En esta ocasión con una de esas óperas con poca iluminación pero sin pasarse, con ISOs entre 640 y 800, en algunos momentos bajé a 400 buscando la limpieza de ruido. Con luz constante en casi toda la obra. El 90% de las fotos en modo manual sin miedo a que se fuera de madre la medición. El resto en prioridad de diafragma.

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Mucho coro sobre el escenario, tenía que haberme llevado el 35mm fijo y lo dejé en casa por error así que tuve que encajar a todos con el 50mm rozando los bordes pero también hice algunas fotos pensando en fusionarlas posteriormente con Photoshop.

Por otra parte el escenario invitaba a abrir ángulo. La escenografía estaba en su mayor parte formada por unas grandes rocas que cambiaban su disposición conforme evoluciona la historia.
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No conocía esta ópera salvando las arias acostumbradas pero como todo lo italiano entra muy bien en primera escucha. Una breve selección.
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A todo esto, he estado probando un software de Microsoft, sólo para PCs que fusiona panorámicas de una manera excelente. Es gratuito y permite muchas posibilidades. Espero que hagan una versión para Mac porque me encantaría hincarle el diente.


 El resultado de la unión de tres fotos.