lunes, 20 de junio de 2016

Der König Kandaules

DKK_9938
Manfred Schweigkofler, director de escena

Última ópera de la temporada 15-16. Siempre digo que las óperas del siglo XX me dan un poco de miedo. Ésta fue finalizada en el 38. No tenía ni idea de cómo sonaba, ni si tenía algún aria conocida, ni del argumento. Pero como indicativo de lo que me pareció os diré que la tengo añadida en la biblioteca de iTunes y que he reescuchado varios pasajes del segundo y tercer acto que me encantaron. Indagando en la biografía de Zemlinsky encontré que fue profesor de mi admirado Erich Wolfgang Korngold a quien le dijo a la edad de 12 años ¡que ya no tenía nada que enseñarle!

Escenografía de las que a mí me gustan, de las que dan juego fotográficamente. Mucha luz y de calidad, lo que se traduce en muchas fotos aún teniendo en cuenta que sólo hay una escenografía que varía lumínicamente. Un buen fin de temporada. Se estrena hoy lunes y espero que esta selección de fotos os abra el apetito.

DKK_0244b
DKK_0225
DKK_0560
DKK_0269
DKK_0406
DKK_0310
DKK_0343
DKK_0265
DKK_0230
DKK_0398
DKK_0365
DKK_0538
DKK_0659
DKK_0582
DKK_0853
DKK_0824
DKK_0414
DKK_0504

martes, 14 de junio de 2016

A Procesador Abierto


Lo que veis en la foto de arriba es el rincón de mi casa donde paso las horas procesando fotos. Y el asunto de la entrada de hoy viene traído por ese Mac que preside la imagen. Hoy traigo una entrada más propia de un blog tecnológico que de uno fotográfico. Concretamente hoy voy a hablar de cuestiones informáticas relacionas con Apple. ¿Que por qué lo hago en un blog con una temática habitual tan diferente?. Pues porque por aquí lo que tenemos son lectores interesados en fotografía o en música y a veces en las dos cosas y un buen número de ellos de forma activa además. Da la casualidad de que tanto los fotógrafos como los músicos suelen ser usuarios de Apple, no forzosamente pero si un buen número de ellos. Aunque sólo sea para tener más caché y parecer más pro... ya saben,  rollo Think different.

Lo que quiero compartir es mi experiencia con esa comunidad de lectores que son maqueros, que no son pocos porque lo veo en las estadísticas de las visitas al blog. Ya sabéis que A Través del Cristal es un blog con vocación de servicio público y bla, bla, bla... y vamos, porque me apetecía contar la historia. Vamos allá.

La fotografía digital ha traído consigo la dependencia de la informática. Antes sólo era cuestión de equipo fotográfico y presupuesto para carretes y revelados. Si querías volar más alto te comprabas una ampliadora y cubetas.

Pero hoy no tiene sentido comprar una cámara digital si no dispones de ordenador, al menos por lo que se refiere a la fotografía con réflex. Y como con todo lo tecnológico ahora estás más expuesto que nunca a la obsolescencia digital. Conozco casos de gente que heredó su cámara réflex de su padre. Eso con lo digital ya no volverá a pasar.

Aunque esto es así en realidad yo veo todo esto con una óptica bastante diferente. Mi principal cámara es una EOS 5D Mark II y como cámara de apoyo uso una EOS 5D. Estas dos cámaras ya gozan de cierta edad y la primera de ellas es una de las cámaras más longevas comercialmente hablando.  Sí, es cierto, desde julio de 2009, fecha en la que compré esa Mark II, la tecnología ha avanzado y mucho.  Ahora tienen más resolución, más rango dinámico, más ISO, más velocidad de ráfaga, WiFi, GPS, LK6 inmunitas y hasta Ziritione. Y sí, algunas de esas lindezas hacen las cosas más sencillas, como por ejemplo el rango dinámico y un poco más de ISO, que para gente como yo que anda siempre fotografiando a músicos y cantantes en la oscuridad, son características que alegran y mucho la vida.

Pero también digo que mi cámara sigue haciendo las fotos igual de bien que el día en que la estrené. ¿Significa esto que me estoy consolando porque no tengo una de las nuevas? Pues no. A nadie le amarga un juguete nuevo y me muero por tener una EOS 5D R, sin filtro de paso bajo. Lo único que quiere decir esto es que en este sentido la obsolescencia no me afecta lo más mínimo y sigo apreciando esa cámara como el primer día. Es más, conozco tan bien las virtudes y sus defectos que resuelvo muchas situaciones lumínicas sin necesidad de probaturas. Sé que una escenografía oscura con cañón de luz sobre el protagonista necesita ser subexpuesta un paso y medio mínimo y si viste de blanco puede que tenga que llegar a dos pasos completos.

Sin embargo no puedo decir lo mismo de la informática. Pasa lo mismo que con los móviles. Nos empeñamos en tener el Sistema Operativo y el software a la última y eso hace que nuestra máquina envejezca a pasos agigantados cuando esos mismos ordenadores seguirían siendo bólidos si mantuviésemos el Sistema Operativo con el que lo compramos. En serio, tu iPhone 4 no se ha vuelto lento, es que se tenía que haber quedado en IOS 5.

Hubo un tiempo en que los de Apple ponían límite al número de modelos de ordenador que se podía actualizar a su último OSX. Tengo un Mac Mini que se quedó en OSX Lion y en su momento maldecía por no poder actualizarlo a Mountain Lion. Pero visto ahora en perspectiva me alegro de que así fuera porque ese ordenador siguen funcionando hoy en día igual de bien realizando las mismas funciones que tenía en origen: centro multimedia.

Mi otro ordenador, el que uso para temas fotográficos, es un iMac de 24" de mediados de 2007 que venía con Tiger preinstalado y los discos instalación de Leopard dentro de la caja porque sólo llevaba un par de días en el mercado. Era el primer modelo que se fabricó en aluminio y es un ordenador con el que he estado muy contento. Cero averías, que es mucho para un ordenador que  prácticamente no apago y tiene nueve años de vida. Nunca había tenido uno tan longevo. En su momento era el modelo tope de gama y lo amplié de RAM al poco de comprarlo. Siempre ha sido un cañón que me ha malacostumbrado de tal manera que cuando me sentaba en otros ordenadores todo me parecía lento.

Así ha sido hasta que puse OSX Yosemite. Sí, iba bien pero ya empezaba a mostrar un arranque y apagado exasperante y las aplicaciones más exigentes empezaban a ser insufribles. Especialmente Final Cut Pro. Pero al menos Photoshop CC, la aplicación que uso el 80% del tiempo, se comportaba.

Por eso decidí en su momento que no saltaría a OSX El Capitán a pesar de que mi ordenador es compatible con este sistema. Es más, había pensado que cuando tuviera tiempo y ganas iba a hacer un downgrade a Mavericks con el que realmente estaba muy a gusto.

Lo de "tiempo y ganas" ha sido hasta que hace un par de semanas me encontré el ordenador con la pantalla en blanco y en el centro una carpeta con interrogante como la de la imagen de al lado. Reinicié y todo volvió a la normalidad. No le quise dar más importancia, pero una hora más tarde me lo volví a encontrar así. Tras buenas horas de pruebas, consultas a San Google Bendito y algunas blasfemias determiné que el disco duro interno estaba despidiéndose. Afortunadamente uso Time Machine y tenía copia íntegra hecha antes del primer cuelgue, no tenía que temer por la perdida de datos.  Pero si que temía por lo que me pudiera costar la reparación. El precio de tanto diseño y tanto equipo compacto es que meter las manos para extraer componentes es bastante difícil. He sustituido muchos componentes en  PCs, incluso soldaduras de estaño en un viejo 386 que tuve hace milenios, pero en este ordenador ni me lo planteaba. Lo único fácil de cambiar es la RAM, tan sencillo como quitar un único tornillo de estrella y tardas más en sacar la memoria del embalaje que en ponerla. Pero en lo que respecta a otros componentes olvídate de la sencillez.

Llamé al servicio técnico que hay en Sevilla, no sé si hay alguno más. Pensé que la ocasión era perfecta para poner un disco SSD en vez de uno clásico. Me dieron presupuesto pero la voz del que me atendió telefónicamente me daba tan poco confianza por lo adormilada que a pesar de no parecerme caro no me veía dejándole mi ordenador. Además se quedarían con él un mínimo de cinco días mientras venía el disco duro. Me parecía excesivo para un simple cambio y más teniendo en cuanta que seguía usando el ordenador.

Para salir del paso y seguir funcionando instalé Mavericks y Photoshop en un disco externo Firewire 400 que puse como disco de arranque. De hecho aproveché que el disco duro interno funcionaba a ratos para formatearlo y dejarlo sin información. Les ahorraba el trasvase de datos que también cobraban. El colmo fue que acabó enviándome por mail un presupuesto del cambio para un modelo de iMac diferente del mío. Hecho definitivo que me confirmó que en el momento de atenderme al teléfono no tenía todas las neuronas al 100% y clave para decidir que en mi ordenador sería yo quien metiera las manos.
El instrumental quirúrgico
El Paciente

Tras ver varios tutoriales en Youtube de cómo se abre un cacharro de éstos, compré un disco SSD, un adaptador para unidades de 2,5", un kit de destornilladores Torx y las ventosas para quitar el cristal de la pantalla. Resultado: había comprado un disco superior al que me ofertaban y sin embargo me he ahorrado más de 100€. Y de paso he reforzado mi autoestima como manitas, que no es poco.

Difícil?, no. ¿Laborioso?, un rato. Explicado resumidadmente... te hinchas a quitar tornillos hasta el punto que el pulgar y el índice me dolían al día siguiente (ya podían hacer los destornilladores torx con más empuñadura). Tened en cuenta que tengo manos de señorita. Quitar el cristal es una chorrada. Lo puedes hacer hasta con una sola ventosa de GPS (el cristal se sujeta al aluminio mediante imanes).


Abres la tapa de la RAM, luego quitas los tropecientos tornillos del marco de aluminio teniendo en cuenta el orden porque no todos tienen la misma profundidad. Desconectas la webcam o abres la tapa de aluminio a un lado si tienes sitio. Y luego unos cuantos tornillos más para quitar el LCD. Quitas tres conectores del LCD a la placa base y ya tienes a la vista todos los componentes. Dos tornillos más para el disco duro. Dicho así parece sencillo. Lo es. A los que hayáis venido aquí buscando que os convenzan para hacerlo, ¡hacedlo!. El paso de todo el proceso que más me preocupaba era volver a dejar limpio de polvo la cara interior del cristal que cubre el LCD. Nada que una buena gamuza de microfibra no pueda hacer. Es que me supera ver una pantalla sucia, ¡oiga!.
Lo de la regla de Faber Castell de 40cm es
una solución "low tech" para echar un primer vistazo.
Al final acabé quitando el LCD del todo.

El disco sustituido

El disco sustituto con la sonda de temperatura puesta encima.

La mayoría de los tutoriales que he visto en Youtube son malísimos. Y además torturantes porque gran parte de ellos se empeñan en musicalizarlos con música bacalaera. Al final he acabado haciendo una amalgama de varios y arrepintiéndome de no haber hecho uno yo mismo. En tiempos recuerdo haber visto uno muy bueno y detallado y además en español. En aquel momento vi el vídeo por curiosidad pero ahora que lo necesitaba he sido incapaz de encontrarlo.

En cualquier caso el objeto de tanta historia era que estaba sopesando la compra de un nuevo Mac y después de esta instalación lo he pospuesto. Por una sencilla razón: El SSD ha dotado de nueva vida al ordenador y ahora Photoshop carga unas seis veces más rápido. El arranque y apagado del ordenador vuelve a ser veloz. 

Tanto es así que antes usaba un disco Firewire 800 de tres Terabytes como como disco de memoria virtual para Photoshop  y ahora lo he quitado para ver cómo se comporta con el propio SSD (que yo sólo uso para soporte del sistema operativo por lo que siempre me ha sobrado mucho espacio).

Una vez instalado el disco dejé restaurando la copia de Time Machine. A la mañana siguiente me encontré el ordenador como si no hubiera pasado nada. Ni que decir tiene que he desechado la idea de regresar a Mavericks. Incluso he estado tentado de poner El Capitán. Pero creo que no. Mientras Yosemite me deje tener Photoshop CC a la última, aquí me quedo. Llevo dos semanas en las que cada vez que me siento en el ordenador aún me sorprendo con la rapidez.

Tanto es así que me he venido arriba y en cuanto tenga tiempo le pienso poner un SSD a ese Mac Mini del que hablaba antes.

Me perdonen los lectores habituales a los que no les importe la tecnología. No volverá a suceder al menos en un buen tiempo. La próxima va de fotografía y creo que puedo adelantar que hasta de ópera.

Buenas noches.

lunes, 6 de junio de 2016

Korzeniowski by Rodríguez


Llevo retrasando esta entrada desde que a mediados de febrero salió a la venta el último CD de Abel Korzeniowski. Tenía imágenes de la portada y del interior del libreto pero me hacía ilusión hablar de él teniéndolo en las manos. Caldera Records me envió ejemplares rápidamente pero la fortuna quiso que en algún lugar entre Alemania y Sevilla se perdieran nada menos que dos paquetes. Pensemos que en algún lugar hay un funcionario de correos, no sabemos de que país, que está contribuyendo a la difusión de la obra de Korzeniowski.

Finalmente he logrado tener tres ejemplares en mi poder y por fin he podido apreciar esta música temprana de un compositor al que sigo de cerca desde que lo descubrí en A Single Man, música de la que me enamoré sin ni siquiera haber visto la película de la que es banda sonora.

Muchas veces descubres un disco con el que disfrutas, buscas más sobre el mismo autor esperando encontrar más música con la que regodearte y no son pocas las veces en las que te decepcionas comprobando que ese disco fue sólo fue un mirlo blanco. Éste no es el caso. Los trabajos posteriores de Korzeniowski no sólo están a la altura sino que pueden seducirte aún más. Me pasó con W.E. y también con Romeo and Juliet. Hablamos de cine y de banda sonoras, pero no sólo cine, pues en pleno auge de las series de TV también ha puesto música a la serie Penny Dreadful.

Por ese motivo no pudo ser más gratificante que Abel expresara su deseo de emplear mis fotos en un disco recopilatorio de sus obras más tempranas, la mayoría de ellas compuestas para obras de teatro. Son fotos que pude hacer en el extinto Festival de Música de Cine de Córdoba donde contradictoriamente, la fotos que en apariencia podrían haber sido más preparadas, fueron las que se hicieron a salto de mata. Apareció antes del concierto con la sala vacía por el patio de butacas y ésa fue mi oportunidad. Nada de luces auxiliares ni flashes, sólo disparar rápido porque pronto empezaron a aparecer personas por las butacas que estaban en el tiro de la cámara.

Ya son bastantes los trabajos convertidos en portadas pero hacía tiempo que no me quedaba tan a gusto con el trabajo final como en este caso. Y no sólo por el buen tratamiento y mimo que Luis Miguel Rojas le ha dado a mis fotos. Es que el libreto interior y los CDs están llenos profusamente de fotos. Creo que el único lugar donde no hay foto es ¡en el lomo!


Al citar a Luis Miguel caigo en la cuenta del cosmopolitismo de este disco, que  va de la música de un compositor polaco afincado en Estados Unidos, producido por una discográfica alemana, diseñado gráficamente por un argentino y fotografiado por un español. Casi parece el comienzo de un chiste.


Detalle del interior del libreto
El martes por la tarde llegué a casa con el paquete de CDs. Abrir un CD o un vinilo conlleva cierta ceremonia para mí. No les quito el celofán si no los voy a escuchar inmediatamente. Sería como descorchar una caja de vino entera para beberse una sola botella.



Procuro que la primera audición siempre sea una escucha atenta, consciente. Nada de hacerlo mientras estás haciendo otra cosa que requiera demasiada atención. Porque las primeras impresiones determinan mucho. Procuro mantener este punto incluso cuando compro CDs a través de Amazon y te permiten hacer la descarga en MP3 antes de que el disco llegue a tu casa. Reconozco que soy un poco insoportable cuando escucho música de esa forma porque se me nota en la cara que no  me gusta que me hablen, me distraigan o que simplemente haya ruido en la misma habitación. Que le vamos a hacer. Ser simpático todo el tiempo es difícil.

Este CD tardará en encontrar su lugar definitivo en la estantería. No porque no lo tenga. Está claro que estará al lado de los otros Korzeniowskis. Pero creo que me gustará encontrármelo cerca del reproductor cada vez que me acerque a poner cualquier otro disco.

C14_0482

lunes, 30 de mayo de 2016

¡Te Lo Dije!

Click para agrandar

Lo decía estos días. No podían dejar a la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla en el camino. Sería un descalabro tan serio que nos convertiríamos en el hazmerreír del mundo de la música pero también del mundo de la cultura en general.

Hoy es un día de fiesta porque la ROSS ya no peligra. Los que amamos la música lo festejamos.  ¡Felicidades por segunda vez!

Actualización: ¿quiere decir esto que ya está todo resuelto?. Rotundamente NO. Pero evitar la disolución era el paso imprescindible y más importante. Ahora falta camino por andar. Me he dado cuenta de que tenía que aclarar este punto porque, como es natural, no se suele seguir la prensa local cuando no vives aquí, como he podido ver por los comentarios de dos amigos míos de Valencia y Cádiz.

Ayer hablaba de comunicación entre John Axelrod y la orquesta. No tengo fotos de eso ni, como decía un amigo, existe el software para extraer las fotos mentales que hice ayer. Pero sí tengo montones de fotos de esa comunicación en  los últimos ensayos que presencié. Sirvan estas fotos para festejar el triunfo conseguido hoy.









Emociones


Aquí se habla fundamentalmente de fotografía, y la mayor parte de las veces también de música, o mejor dicho de fotografía sobre música . Y hoy sólo hablaré de música porque es lo que toca. Para vosotros ya será lunes pero en el momento de escribir esto hace sólo un rato que he vuelto del concierto del 25º Aniversario de La Real Orquesta Sinfónica de Sevilla.

Era un concierto esperado y con un planteamiento bonito. El cumpleaños era de la orquesta pero ha sido ésta la que ha hecho el regalo a su público ofreciendo un concierto a la carta. Durante las semanas anteriores los asistentes a los conciertos de la ROSS recibían junto con el programa de mano un cuestionario  para que señalasen de un total de quince, las cinco obras que querrían escuchar en el concierto de la gala de aniversario, siendo el programa un secreto hasta el comienzo del mismo.

Lleno total, ovación con público en pie al entrar los profesores en la sala. Acto muy bien presentado por Ana Hernández Sanchiz. Audiovisual proyectado con recuerdos de los comienzos de la orquesta, con el punto justito de nostalgia y ni un ápice de empalago. Me encantó. (Te lo dije Miguel).

Me compré una entrada lateral de terraza. Sé que no se oye tan bien desde ese punto como en el centro del patio o el balcón, pero quería ver la cara de John Axelrod y contemplar lo que ocurría en el espacio entre él y sus músicos. Porque éste iba a ser un concierto de emociones.

Orquesta entregada en las cinco piezas. Tres de ella me hicieron mucha ilusión: 5ª de Beethoven, Scheherezade y Tristan e Isolda. Axelrod dirigiendo la mayor parte del tiempo con las manos, muy fotogénico. Hice cientos de fotos mentales. La cara transmitía a los músicos y los músicos respondían como si fueran uno solo.

Dos momentos para el recuerdo: la orquesta devolviendo el aplauso a su público. El otro, encontrar a los profesores en el hall del teatro saludando, estrechando manos y hablando con el público.

Esta orquesta nació con brillo, está entre las mejores del panorama actual y el único problema que tiene/tenemos, es que nuestros políticos la desprecian. Pero esta orquesta se encuentra en plena forma, engrasada y ajustada. Y ahora... ahora puede arrasar. Axelrod lo sabe y va a colaborar para que ello suceda. En estos días he tenido un par de ocasiones de compartir una cervezas con los profesores. Están a gusto. Tienen en frente a alguien que no sólo los va a dejar evolucionar sino que además los va a ayudar.

Me siento orgulloso de ellos. 

¡A por otros 25 años!

PD: y el próximo día... ¡pues a lo mejor hablamos de fotografía!.