martes, 21 de octubre de 2014

París Para Principiantes

Este fue un viaje muchas veces visualizado. Tenía muchas ganas de visitar una ciudad de la que todo el mundo me hablaba muy bien. Que si te vas a hinchar de hacer fotos, que si no te la acabas por muchos días que estés, que querrás volver seguro... No necesito excusas para visitar un lugar nuevo, porque para mí casi no existe un destino poco interesante. Sólo necesito que sea diferente. No suelo estar de acuerdo con esas afirmaciones rotundas que dicen que tal ciudad es más bonita que tal otra. Sí, desde luego uno tiene sus preferencias pero éstas son de un carácter que no mira precisamente lo estético. Lo que está claro es que Isa y yo hemos incluido este destino en la lista de los que repetiremos una y otra vez. Por fortuna esta vez contamos con la compañía de Kathy.

¿Que quién es Kathy?. Kathy es una australiana con corazón francés. Ama profundamente Francia y conoce París como la palma de su mano. Su aplicación de Evernote tiene miles de anotaciones (literalmente) sobre lugares para comer, vistas privilegiadas, paseos, exposiciones, museos, tiendas, eventos. Ir con ella es como llevar a tu lado a la presentadora de Lonely Planet. Cuando no nos podía acompañar sus sugerencias eran seguidas al pie de la letra. ¿Fueron aprovechados nuestros nueve días?. Rotundamente sí.

Difícil no impresionarse con París por mucho que hayas viajado. Un comentario habitual entre las personas que han viajado por primera vez a EE.UU. es que allí todo es grande: los rascacielos, los coches, la comida... Eso lo dicen porque no han estado en París donde todo es enorme: las avenidas, los edificios antiguos,  pero además podemos aplicar el adjetivo a las distancias, las colas del Louvre, las masas de turistas japoneses, ¡los precios!. ¡Dios, los precios! Ahora Londres ya no me parece una ciudad asequible... directamente me parece barata.

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Aunque pueda parecer el primer día de las rebajas en un centro comercial en realidad se trata de un
acceso lateral al Louvre con la famosa pirámide de cristal al fondo.
Pero para compensar tienen cosas muy pequeñitas: las aceras del casco antiguo (nada preocupante para un sevillano), y ¡las mesitas de las terrazas de los restaurantes!. ¿Pero cómo demonios se puede comer de manera digna en esas mesitas!. Hay que desarrollar una habilidad especial con la logística para que dos personas puedan comer con relativa comodidad en una mesa tan pequeña. No digamos tres...

Todo aquel al que le dije que nos ibamos a París me prevenía de los precios: que si una Coca Cola te la cobran como un vino de reserva, que si para cenar tienes que llevar un aval... y sí, es cierto. Aunque también es cierto que es posible encontrar sitios con calidad a buen precio, pero eso solo pasa si eres francés o llevas a Kathy contigo.

Cuando el río suena agua lleva. A la mañana siguiente de nuestro regreso a España teníamos el frigorífico vacio y fuimos a desayunar a una cafetería. Cuando el camarero nos cobró cuatro euros por dos cafés con leche y dos tostadas con aceite y tomate casi me dieron ganas de darle un beso en la frente. Un desayuno en París para dos personas rara vez baja de los veinte euros. Eso sí, yo que soy poco tolerante a la bollería debo decir que he comido los mejores croissants de mi vida y encima recien hechos, especialmente los que probamos en Flottes, muy cerca de nuestro hotel.

¡Pero quien dijo miedo! Nada más llegar la primera mañana nos fuimos a Angelina. Uno de esos sitios donde puedes pillar una hiperglucemia con solo respirar el aire. Todo muy rococó y muy francés. El chocolate excelente y el Petit Déjeneur de todo menos de petit. Muy recomendable.

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Francia es un país al que los aficionados a la fotografía siempre hemos tenido como referencia. Cuna de grandes fotógrafos ha sabido darles el lugar que merecen en el mundo de las artes. Son respetados y conocidos. Antes de internet las revistas francesas eran referentes y he podido comprobar in situ algo de todo esto. Visitamos La Maison Européenne de la Photographie, una librería y dos galerías de arte exclusivamente fotográficas. ¡Lo que daría por tener algo así en Sevilla!. Desgraciadamente durante nuestra estancia hacía ya un mes que había finalizado la gran retrospectiva sobre Cartier-Bresson en el Centro George Pompidou. Más 500 documentos entre fotografías, dibujos, pinturas y escritos. Algo de lo que también se pudo disfrutar en Madrid hasta el 7 de Septiembre.

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Uno de los corredores del Centro George Pompidou, un edificio que parece construido con lo de dentro para fuera.
París es el refugio del paseante de fondo. Las distancias, larguísimas, no dejan lugar para el aburrimiento. La vista disfruta tanto con el paisaje urbano como con el trasiego de gente donde los parisinos comparten el papel de transeúntes a partes iguales con los turistas. Quería imaginar las calles con menos turistas pero al final de nuestra estancia comencé a sospechar que el nivel de turismo rara vez desciende en esta ciudad sea cual sea la época del año. 
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No sé si es una apreciación errónea pero encuentro que los parisinos disfrutan de los días soleados a tope. Les delata la forma en que se sientan en las mesas de las terrazas, con las sillas orientadas hacia fuera y de espaldas al local como si se tratase de una tribuna para ver pasar la vida. Camareros con largos delantales hasta los tobillos como salidos de películas cargadas de tópicos. Y es que como principiante en París era inevitable fijarse en todos ellos.

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La ciudad es capáz de compaginar lugares totalmente masificados con los rincones solitarios más bellos. Aunque a veces la masificación se convierte en la auténtica atracción como ocurre con los famosos candados de enamorados que se amontonan en la barandas de los puentes sobre el Sena.

PRS_2785 PRS_2776 Este ha sido el primer adelanto. ¿No iríais a creer que he vuelto con cuatro fotos de semejante ciudad?

miércoles, 15 de octubre de 2014

Phileas Fogg Sí Que Sabía Moverse

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Me vais a perdonar pero voy a retrasar un par de entraditas las fotos de París que aunque procesadas no tienen todavía un texto. Pero creo que lo vais a entender. Un paseo en globo convalida muchas fotos de lugares lejanos.

Llevábamos mucho tiempo con este viaje reservado pero unas veces por meteorología y otras por coincidir con otros planes lo atrasábamos una y otra vez. Pero una vez probado es algo que se presta a repetir cuantas veces sea necesario. Es una experiencia apta incluso para los que no se llevan bien con las alturas. No, no estoy bromeando. Es una actividad tan sumamente tranquila y tan exenta de sobresaltos que la hace totalmente recomendable al más nervioso.  Se avanza con el viento así que una vez arriba la sensación de avance es muy sutil porque ni siquiera sientes el viento en la cara.

Se disfruta desde el primer momento de la mañana, quedando antes del amanecer y buscando el lugar adecuado de despegue según la previsión y el estado del viento a esas horas.

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Se disfruta viendo el proceso de montaje que es mucho más rápido de lo que yo imaginaba.

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Y por supuesto todo eso que querrías ver con detenimiento cuando vas en avión mirando a través de una ventanilla de pasta sucia y arañada ahora se muestra en todo su esplendor.

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Incluso teniendo un día no demasiado claro lleno de bruma difusa se disfruta de las vistas. No hagáis caso del colorido de las fotos que el Adobe Camera Raw miente mucho. Pero hacedme caso a mí: ¡probadlo!

Actualización: en el colmo del despiste no puse ni un mal enlace a la web del globo. Aquí lo lleváis: http://www.gloobo.es/

lunes, 22 de septiembre de 2014

Compositores, Directores y Otras Especies...

Y con esta entrada finalizo la serie sobre el Festival de Música de Cine de Córdoba de este año. Será una entrada compartida por varios compositores y directores de orquesta. Lo de compartir viene dado porque sus intervenciones en los diferentes conciertos del festival fueron breves y con ello menor el tiempo para fotografiarlos.

Rolfe Kent y Murray Gold fueron las dos excepciones. Ambos compositores no dirigieron sus piezas así que tuve que fotografiarlos de forma diferente.

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La preferencia por el blanco y negro para fotografiar viene de la facilidad que proporciona éste para mostrar la expresión de los protagonistas pero también la facilidad para aislar la acción y concentrar la atención en el director. Mi preferencia por el blanco y negro bien contrastado la arrastro de la época de la película y mi preferencia por los papeles bien contrastados con negros profundos.

Sin embargo, como se pudo ver en las entradas dedicadas a Korzeniowski y Watanabe, los retratos en el patio de butacas los preferí desde el principio en color, para mostrar la exuberancia del entorno con el azul profundo de las butacas en contraste con la calidez de los palcos y las luces de tungsteno.

Los que me seguís en Facebook habréis visto una versión en color de la foto de Murray Gold. Sin embargo he decidido procesarla finalmente en blanco y negro. Se trataba de un ensayo y sólo estaban encendidas las luces auxiliares del patio de butacas sin estar tan iluminado como en las fotos de los otros compositores. Subir la exposición en Adobe Camera Raw dejaba a la luz unos colores demasiado artificiales. Así que opté por el procesado en blanco y negro.

La anécdota de esta foto es que casi me rompo una pierna tratando de hacerla. La aparente seriedad de Gold me decía que no lo entretuviera mucho así que me apresuré a hacer la foto rápido. Mientras ajustaba la cámara alguien decidió entrar por la puerta del fondo sin cerrar la cortina tras de si, con el consecuente chorro de luz diurna. Eché una carrera para cerrar la cortina y cuando vuelvo a arrodillarme para tomar la foto otra persona deja la cortina entreabierta. Segunda carrera. Entonces alguien entra en el primer palco al lado de la puerta para dejar algo y vuelve a salir... dejando la puerta abierta.

Le doy un nuevo "excuse me" a Murray Gold y salgo lanzado a cerrar la puerta pero para no dar la vuelta y tardar más decido saltar por la baranda del palco con la fortuna de poner el pie en una madera que no estaba atornillada haciendo que perdiera pie. Un par de tacos, cierro la puerta y vuelvo cojeando, cogí la cámara y no le dije nada a Gold, sólo dispare un par de ráfagas. No quise estirar más el momento y dejarle tranquilo.

Para que luego digan que sólo los fotógrafos de guerra y los de National Geographic desafían al peligro.

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Christopher Lennertz es un viejo conocido de otros años. Era el presidente de honor del Festival y su última intervención la hizo con mi camiseta favorita de entre todas las que tengo de cada festival haciendo alusión al "espíritu del festival".
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Rolfe Kent es un compositor más cercano al Jazz que al sinfonismo. No soy gran conocedor de su obra pero si tengo que quedarme con una esa es claramente la banda sonora de Entre Copas. Un tipo peculiar al que no le importa hacer lo que sea delante de la cámara.

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Fue junto a Nani García el protagonista del tradicional concierto de jazz de la última noche del festival. ¡Tocando la melódica!.
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Pero aún queda otro protagonista español en el tintero: Óscar Navarro. De él sólo conozco su trabajo para La Mula. No he visto la película, tampoco me vuelve loco el verla después de ver su trailer. Pero debo decir que su música por separado suena y muy bien.
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Los Directores de Orquesta:

¿Qué sería de cada Festival sin la acostumbrada intervención de Arturo Díez Boscovich?. Cada año se mete en el bolsillo al público al frente de la Filarmónica de Málaga. Y este año no iba a ser menos. Por cierto que más de uno lo habréis escuchado en directo sin saberlo ya que es el director de la orquesta del musical Los Miserables que vuelve a estar de gira por España.

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La extensión y variedad de piezas en cada concierto hizo que esta vez se contara con otros dos directores:

Juan Manuel Parra
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Óscar Senén
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Y esto, amigos, fue lo que dio de sí el Festival fotográficamente hablando. Sí, sí, he tardado, pero lo la selección y procesado de fotos es algo que enreda más de lo que uno piensa. Un día de éstos me haré mayor y tendré un ayudante para estos menesteres.


miércoles, 17 de septiembre de 2014

Craig Safan

Hoy traigo fotos de un compositor no muy conocido y fundamentalmente televisivo. Muchas de las series de TV para las que ha compuesto Craig Safan no las conocemos en España pero un repaso a su filmografía te hace descubrir que está más presente de lo que a priori podríamos pensar: Cheers, Alfred Hitchcock Presenta, algúnos capítulos de Cuentos Asombrosos... Pero probablemente muchos nos fijamos hace tiempo en su nombre cuando siendo adolescentes vimos The Last Starfighter, una película con una banda sonora claramente por encima con toques de cine de Sábado-tarde.
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El día de la inauguración de mi expo en Córdoba tuve la oportunidad de conocerle y de hablar con él... ¡en español!. Se dio un largo paseo por todas las fotos y luego me contó que había sido capaz de reconocer en una de ellas a su amigo Randy Edelman sin necesidad de ver su cara. El gesto de la mano era pista suficiente. Se refería a esta foto.

Creo que disfrutó muchísimo de su estancia en el Festival de Música de Cine de Córdoba y aunque su intervención fue breve, su suite de The Last Starfighter arrancó muchísimos aplausos y a buen seguro dejó a muchos con ganas de escuchar más.

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Pillado infraganti mientras repasaba la partitura.
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