lunes, 21 de noviembre de 2016

Retrotecnología

La otra noche vimos La Teoría del Todo, que aunque no me parece una película redonda nos gustó bastante. En parte por mi admiración hacia Stephen Hawking. Impresionante la interpretación de Eddie Redmayne, no ya por su parecido físico sino por la capacidad de interpretación con sus ojos, más que con su contorsionismo corporal para adoptar esas posturas imposibles en la silla de ruedas. LA mayor parte de la historia transcurre en Cambridge, un lugar que aún tenemos fresco en la retina Isa y yo. Y pensé que estoy retrasando demasiado una entrada adicional con fotos iPhoneras que tengo en mente hace ya semanas.

Disculpad que no esté publicando muy periódicamente en estos dos últimos meses. No os voy a aburrir con los motivos que son de lo más variados, incluyendo los de naturaleza técnica. Eso ha hecho que haya dedicado este domingo de lluvias a poner en orden mi archivo fotográfico que estaba sin organizar desde agosto. Una tarea sumamente aburrida que consiste principalmente en catalogar, clasificar, copiar en disco duro y recopiar en copia de seguridad. Algo que suena bastante aburrido porque lo es.

En eso de esperar que las barritas de progreso de copia se completen he estado probando las Nik Collection de Google, un software que añadido a Photoshop proporciona muchas herramientas y te permite simular fotografía analógica de la forma más increíble con control absoluto sobre lo que haces. Hablando mal y pronto, un Instagram profesional. No soy mucho de este tipo de cosas fuera del teléfono. No porque reniegue, al contrario admiro a quienes usan con maestría este tipo de recursos. Pero la mayoría de las veces este tipo de estética no congenia con el tipo fotografías que suelo hacer, especialmente si se trata de música y ópera.

Me resulta paradójico usar tanta tecnología para simular imágenes que parecen salidas de la fotografía en sus albores, con sus velados, arañazos, virados, arrugas en el papel... sólo que realizadas con cámaras que valen un par de miles de euros. Aún así creo que el software se va a quedar ahí instaladito porque seguro que ya le encontraré uso. 

Aquí os dejo una foto de Cambridge procesada con este software. Este rinconcito tiene buenos momentos en la película de la que os hablaba al principio.


Y otra foto más, esta vez de St. Paul en Londres, simulando Colodión Húmedo.


2 comentarios:

Carmen dijo...

Aquí Mariquita la Primera. Solía esperar a ser la última pero esta vez me he perdido un poco

En realidad no sé lo que de verdad piensas de la fotografía ni si lo que te gusta es captar "esa" realidad o transformar la información original a través de dispositivos y tratamientos aplicados a la fuente de la que simpre puedes conservar algunos datos como información archivable susceptible de nuevas reintrepretaciones, si estás transitando de tu etapa màs fotoperiodística a una más artística... Una cosa no es mejor que otra, es por centrar mi código interpretativo.

Julio Rodriguez dijo...

Ja, ja, ja... a mí en realidad lo que me gusta es captar "el momento". Especialmente cuando se trata de blanco y negro. Es el tipo de fotografía con la que más disfruto. Las reinterpretacones a posteriori también me gustan, las admiro pero no son lo mío. Me encanta jugar con estas herramientas. De hecho me gustan mucho las posibilidades de los teléfonos con su simplificación del proceso, que le otorga cierta frescura. Es lo que me atrae de cosas como Instagram donde me aburre muchísimo que fotografías tomadas con réflex se cuelen como publicaciones de réflex. Sí, perfectamente válidas, pero en otro ámbito.

De todas formas lo de interpretar la realidad... aunque no manipule a posteriori las fotografías, en realidad lo estoy haciendo desde el momento en que he escogido un ángulo de toma y una composición. Es lo fascinante de la fotografía.