jueves, 21 de enero de 2016

Y Lo Que Te Rondaré...

Ronda Instagramizada

Aquí estamos con la primera entrada del año. Lo sé, un poquito tarde. Pero le faltan horas a mis días y lo de sentarme en el ordenador cuando estoy en casa... Esos aparatos los carga el demonio y la mentira más gorda que puedes decir es "voy cinco minutos al ordenador".

Tengo entradas pendientes, con fotos de un nuevo viaje a Londres, fotos navideñas que evidentemente ahora entrarían a destiempo, experimentos varios, instantáneas de calle... pero para volver a tomar contacto con el blog hoy voy a tratar de cumplir con una foto de este fin de semana en Ronda (Málaga), a donde dije que teníamos que volver cuando hicimos una visita de un día este pasado verano.

La oportunidad de fotografiar el Tajo de Ronda en la hora azul venia con el kit de fin de semana y con esa intención puse en la maleta el trípode Manfrotto de la serie Befree que para esos menesteres me autorregalé en mi cumpleaños. Uno tan pequeño como para caber en una maleta válida para la cabina de avión y tan robusto como para aguantar hasta 4 Kg. (Tranqulos, a Ronda he ido en coche y el objetivo y la cámara más pesados que tengo pesan juntos sólo 2300 g).

Al final resultó que tanta herramienta no sirvió para nada porque los focos que iluminan el Tajo del lado más bonito no se encendieron. ¿El motivo?, no lo sabemos. El lado contrario del Tajo si estaba iluminado pero aparte de ser menos fotogénico, hay un problemita con un restaurante situado a uno de los lados que ha tenido la nefasta idea de tunear su terraza con unos leds azules cuyo efecto podría ser catalogado como terrorismo lumínico.

Nos llamó la atención muchísimo esta cuestión de los leds porque Ronda es un pueblo que cuida su casco viejo de forma espectacular. Las puertas, las rejas de las ventanas, las plantas... es un lugar perfecto para pasear y deleitarse con la mirada. No tienes la sensación de estar en un lugar turistizado salvo por la densidad de japoneses por metro cuadrado que invariablemente distinguiréis del resto de turistas. El turista japonés es eso que va al principio de un palo selfie. Mi consejo si vais por allí es que no desprecies un paseo tras la cena. Las calles estarán sólo para vosotros.

A pesar del fastidio que suponía tener el Tajo sin iluminación no me resistí a usar el trípode para una exposición de 15 segundos sobre el mismo Tajo con un EF 17-40mm L.


Volveré. Es una amenaza.

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