sábado, 8 de febrero de 2014

Arqueología Doméstica

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Hoy me apetece escribir una entrada que no va de fotografía, ¡Ay Dios!... No temáis, creo que se me pasará. Es que este fin de semana estoy particularmente ocioso con este tiempo de perros que invita a quedarse en casa mirando la lluvia desde la ventana tomando incontables cafés mientras escucho un disco tras otro, que tengo mucho CD atrasado.

Pero la verdadera razón para la entrada la han producido dos hechos: por un lado hoy es el 82 cumpleaños de John Williams. En fin, creo que si eres viejo por aquí no necesito explicar esto. La otra razón es que aprovechando que he comido con mis padres he estado rebuscando entre las numerosas cosas que aún guardo en casa de ellos y sin querer me he encontrado otras que me han hecho retroceder en el tiempo.

¿Cómo no hacer referencia en un día señalado a este compositor que tanto admiro? Creo que podría rememorar mi vida en función del disco que me tenía entusiasmado en cada momento. No sé si debo mi cinefilia a  su música o mi melomanía al cine en el que puso sus notas. La  cuestión es que este abuelete de 82 años sigue dando batalla, tanto como para estar nominado por La Ladrona de Libros en la edición de los Oscars de este año. De eso hablaba esta mañana.

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Al mediodía, aprovechando la visita a mis padres rebuscaba en un armario un mando a distancia de mi antigua G5. Lo encontré, pero ya que estábamos seguí curioseando entre las muchas cosas que hacía años que no usaba. Me encontré con recortes de prensa guardados, carnets de estudiante en los que parezco la foto del antes de un mal anuncio de producto para el acné, revistas de cine, folletos de cámaras de carrete... Y entre todo eso dos grandes sobres de papel repletos de entradas y programas de concierto. En esos dos sobres estaban las entradas de los dos conciertos de Williams que tuve el privilegio de ver en Los Ángeles hace ya muchos años. Pero no fue eso lo que me llamó la atención.

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Lo que he terminado trayéndome a casa es la correspondencia que mantenía con mi mejor amigo antes de que Internet acabara con el ritual de los sobres y los sellos. Cartas de hace 24 años. Cartas en las que hablábamos de cómo nos iba, a mi en España y a él en EE.UU. pero donde también hablábamos de cine, de viajes, de proyectos. Tomás siempre se preocupó de atender mis peticiones cuando le pedía que me buscase discos que yo no encontraba en la era preinternet en las tiendas de aquí. Incluso adquirió el habito de curiosear en las tiendas de discos aún cuando yo no le había encargado nada.

Entre las muchas cartas encontré ésta fechada el 18 de febrero de 1992 en la que debió acordarse de la postdata cuando ya tenía el sobre cerrado.

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La postdata: "Ayer, fui a una tienda de discos y encontré Hook y JFK (John W.), los dos en CD (16$).
Si los quieres, dímelo en tu próxima carta. Hasta luego."

Los años han pasado y seguimos siendo tan grandes amigos. Pero ahora ya ni siquiera escribimos mails. Ahora hablamos cómodamente desde el sofá sin mirarnos en el reloj... bendito sea Steve Jobs por inventar primero iChat y luego Facetime.

Una lista con temas de John Williams en Spotify.

2 comentarios:

Elphaba dijo...

Todos esos avances técnicos sin duda han sido un grandísimo logro para mantenerse unido a los que más quieres sin que la distancia rompa muchas cosas. Pero tampoco se puede negar que la magia y el encanto de esas cartas, que se pueden releer mil veces con los distintos ángulos que te dan los años, eso, ya no es posible.

Julio Rodriguez dijo...

Confieso que pase un rato de la tarde del sábado releyendo muchas de ellas. Los años le dan una perspectiva muy graciosa a cosas que nos asombraban entonces pero que ahora vemos de lo más normal.