miércoles, 22 de mayo de 2013

De Sebastião Salgado


Por fin llegó Génesis. Un libro cuya espera me producía sentimientos encontrados. Por un lado los que provocaban la impaciencia por ver el nuevo trabajo del maestro. Por otro el saber que su publicación significaba el retiro profesional del fotógrafo cuyas imágenes hicieron que hace casi 25 años comprase una primera réflex cuando no tenía ni idea de qué era el ISO o de para qué servía el diafragma. En realidad Salgado fue la génesis de una pasión que ha ido modelando mi vida y que lo sigue haciendo día a día.

El Origen De Todo

Dice Salgado que el título de Génesis no tiene connotaciones religiosas. En mi caso cada vez que hablo de ”Mi Biblia” en realidad me refiero a su libro Trabajadores. El que despertó mi interés por el blanco y negro e hizo que durante años los carretes de Kodak Tri X y Tmax compartíeran espacio con la mantequilla y la leche en el frigorífico de mi madre. Las fotos en color eran anecdóticas en aquellos tiempos.

Hace dos semanas finalizó la espera. No llegó el mejor día para recibir el libro. Llegué tarde a casa y cuando terminé de cenar eran más de las once de la noche. ¿Pero cómo me iba a ir a dormir sin echarle una miradita al libro?. Esa miradita me tuvo despierto hasta las tres de la mañana.

Sabía que me iba a encontrar con un Salgado diferente del que más me gusta,  no por ello peor. Las fotografías que yo prefiero siempre tienen presencia humana y en este libro la protagonista es la naturaleza, aunque en algunos pasajes comparta protagonismo el hombre en su versión menos adulterada por el progreso. Este tipo de fotografías no me pillan de sorpresa pues ya había visto un anticipo de ello en su libro África. El preciosismo y la belleza que Susan Sontag criticaba en sus fotografías ahora se pone al servicio de la imagen al cien por cien y nunca mejor justificado.

Salgado despertó mi amor por el grano de la Kodak Tri X, mi película de cabecera. Con ella no me temblaba el pulso a la hora de forzar un carrete incluso cuando no necesitaba doblar la  sensibilidad. Es la culpable de que las fotografías de Salgado sean ricas en textura llegando a rozar lo pictórico.

Seiscientos Carretes

Pero algo ha cambiado desde el último proyecto. Salgado ahora es digital. ¡Digital!, ¡sí, he dicho digital!. Cuando leí la noticia hace ya tiempo me quedé de piedra. Siempre he querido una Leica. Una Leica clásica, de película se entiende. Telemétrica. La cámara que prácticamente es el símbolo que define a mis fotógrafos favoritos: Cartier- Bresson, Capa, Erwitt... Salgado.  Aunque haya abrazado la tecnología digital nunca he dejado de desear un modelo clásico de Leica. Clásico, no digital. Las Leicas digitales me parecen tan aberrantes como meter un micro ordenador con Microsoft Word en el interior de una máquina de escribir Underwood.

Génesis se inició de forma analógica, pero la revolución digital y otros factores se encargaron de hacer que el desarrollo del proyecto tuviera que readaptarse. Por un lado ciertos materiales analógicos corrían el riesgo de escasear o incluso desaparecer. Salgado comenzó a comprar stock de muchos de ellos por temor a no poder disponer de ellos llegado el momento. Pero quizás lo peor no era eso sino el incremento de las medidas de seguiridad en los aeropuertos después del 11S. Cada vez que la película pasa por un escáner de aeropuerto queda afectada. Un escaneo es permisible, varios... ya no tanto.

En 1994 hice un viaje a Estados Unidos por espacio de un mes que entre vuelos interiores y vuelta a España supuso hacer nueve escalas. En todos los aeropuertos accedieron a mi petición de hacer el control de seguridad de forma manual. En todos menos dos: Sevilla y Madrid (tiene guasa la cosa)  donde mis películas pasaron en un estuche de plomo que compré en previsión de esta situación. Sin embargo en Miami, Los Ángeles, Las Vegas, San Francisco, Reno... accedieron de buena gana a revisar manualmente. Pero eso era antes. Desgraciadamente la cosa ha cambiado en todo el mundo desde el 11-S. Si un aficionadillo como yo, que solía regresar de sus viajes con una treintena de carretes, tiene que pasarlos  por el escaner imagínense a Salgado que viaja con una valija con 600 carretes. Más aún cuando resulta que para Génesis decició usar una Pentax 645 de formato medio cuyos carretes no tienen chasis metálico y por tanto menos protección.

Los Fotógrafos Adoran Los Aeropuertos

En 2008 Salgado regresaba de Indonesia y tras siete controles aduaneros decidió tirar la toalla. Afortunadamente alguien supo convencerle de que el proyecto podría llegar a buen puerto si se adaptaban a los nuevos tiempos. En este enlace explican el proceso de la transición de lo analógico a lo digital de Salgado y las motivaciones de tal decisión.

Aunque los “nuevos tiempos” también tendrían que adaptarse un poco a la manera de hacer de Salgado. DxO y su software para simulación de película analógica son una parte importante de esta transición aportando la textura granulada tan típica de las fotos de Salgado.

Debo decir que de todo el dinero que he gastado en comprar software fotográfico el de DxO es el mejor empleado. Hasta el momento solo he hecho cinco copias impresas a gran tamaño pero los resultados son excelentes. Más gratificantes cuando los ves en el papel que en la pantalla. Ni que decir tiene que Salgado está rodeado de un equipo selecto para el tratamiento de sus imágenes. La informática no es para él y así lo contaba en una entrevista en la que afirmaba que al principio no tenía ni idea de cómo transferir las imágenes de la cámara al ordenador. Incluso sigue haciendo la criba de imágenes sobre contactos de papel hechos con Adobe Bridge y no sobre el monitor del ordenador. En este otro enlace hay extensa información sobre el proceso y los medios empleados.

Más Grande No Siempre Es Mejor

Las fotografías siempre se disfrutan más a buen tamaño colgadas en la pared. Pero en el caso de Génesis, esto se convierte en una condición prácticamente indispensable. La fotografía de paisaje se presta al detalle. No es lo mismo llenar el fotograma con un rostro o un grupo de personas que con un paisaje inmenso lleno de pequeños detalles que quieres recorrer con la mirada. En los últimos tiempos a Benedikt Taschen le obsesiona el tamaño: el libro de Helmut Newton debería traer una carretilla de serie por lo que cuesta y lo que pesa. Me refiero a la edición de coleccionista, no a la de los mortales, que también pesa lo suyo.

Con Salgado Taschen no se ha cortado y ha editado dos versiones más al módico precio de 2500 y 7500€. No os voy a decir que versión he comprado yo pero os vais a dar cuenta enseguida.

En cualquier libro las fotos a doble página se resienten de esa brecha donde las páginas se unen. Creo que no me equivoco si digo que en este libro el cosido de las páginas hace más daño que en libros anteriores de Salgado. A ver señor Taschen: en un libro donde la mayor parte son paisajes, aún sin conocer al fotógrafo, es bastante probable que la proporción de fotografías en formato horizontal supere a la vertical. ¡Es de cajón!. Véase el ejemplo.

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Nótese que para hacerle menos daño al pastor la foto está descentrada hacia la derecha.

Me habría gustado ver un libro del tamaño de una doble página con la mitad de hojas. Steve McCurry sabe de esto. Su libro South Southeast es uno de los libros con el visionado más agradable que conozco. Te dan ganas de deshojarlo y enmarcar cada página.

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A estas alturas habréis notado que mis críticas sobre este libro sólo van dirigidas a su editor Benedikt Taschen. Es cierto que Génesis no es caro si tenemos en cuenta que se trata de un libro de ilustraciones con 520 páginas, tapa dura, cuadernillo extra con los pies de foto, unas medidas de 24X35 cms, y un peso de unos 4 Kgs. Todo eso por 50€ hace pensar que has pagado un sobreprecio por  muchos otros libros de precio similar pero de dimensiones bastante ridículas.

Creo que Taschen, sabiendo que tiene un superventas en fotografía, ha querido estirar más la goma abaratando costes, hasta el punto de que el cuadernillo con los pies de foto tiene ese tacto de papel reciclado que no concuerda con el resto del libro. He devuelto mi copia a Amazon porque traía un pésimo guillotinado de páginas y muchas esquinas dobladas. La copia de reemplazo no es mucho mejor. Un diez para Amazon por el excelente servicio (devuelto el viernes y copia nueva en casa el lunes) y un cero para Taschen por su edición.

IMG_0773 Esta foto es del ejemplar de reemplazo.

Me gusta anotar con lápiz en la primera página de cada libro la fecha de compra y lo que me costó. En 1994 compré mi ejemplar de Trabajadores en la librería Antonio Machado, ésa tan coqueta que estaba al lado de la Plaza de El Salvador en Sevilla. Me costó 10.820 pesetas, unos 66€ que en aquella época dolían más en el bolsillo. En Junio de 2000 compré Éxodos por 12.500 pesetas, unos 75€. No me habría importado pagar 100€ hoy en día por una copia de Génesis de similar acabado con las mismas páginas satinadas. En Génesis la tinta se toca y crees traertela impregnada en los dedos.

Uno podría decir que Taschen no sabe hacerlo porque Trabajadores y Éxodos son de editoriales distintas. ¡Pues no! Sabe y muy bien.

Portada del libro África, ¡Horizontal!

Esto es realmente lo que me indigna. Hacer las cosas bien y fastidiarlo después. A lo mejor es que se dieron cuenta de que con este formato el lomo del libro sobresale demasiado en la estantería y no queda bonito en el mobiliario. A continuación precisamente la misma foto que formaba parte del anticipo sobre África.

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Lo peor de todo es que ambos libros son prácticamente iguales en dimensiones
con una diferencia insignificante de unos 3 o 4 mm.

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En fin, me consuelo pensando que los que se han comprado las ediciones de lujo también tienen las fotos divididas ¡a pesar del tamaño superior!. Si es que...

Cambiando a otras cosas más positivas Wim Wenders, excelente fotógrafo además de cineasta codirige junto a Juliano Salgado (hijo del fotógrafo) un documental titulado “Shade & Light” sobre Salgado. Y esto es algo que estoy realmente impaciente por ver. Se supone que se presentará o ha sido presentado en el actual Festival de Cannes (no estoy al día). Por favor, ¡que lo editen en HD!

En fin, que ya sabéis de mi afinidad con Londres. Y no sé si también sabreís que la expo de Salgado está en el Museo de Historia Natural de esta ciudad. Lo que quiere decir que los alicientes para volver han aumentado exponecialmente...

Tres vídeos sobre el maestro.



Actualización: Este fin de semana estuve en una librería sevillana. Había tres ejemplares, dos de ellos con los mismos defectos de guillotinado aunque no tan exagerados que aparecen en la edición inglesa  que yo tengo. El tercer ejemplar estaba bien acabado.

Lo que sí me gusta más de la edición española es el acabado de la impresión. Mejor tacto.

4 comentarios:

Carmen dijo...

Técnica, fetichismo, bibliomanía... bien mezclados y con unas gotas de angostura. Buen combinado y estupendo artículo.

Encantada de leerte, como siempre

Carmen

Elphaba dijo...

Menudo crimen con la edicioncita de las narices. No se puede ser tan cutre.

Julio Rodriguez dijo...

Carmen: me has calao'. Me alegro que te guste.

Julio Rodriguez dijo...

Elphaba: sí, si que se puede ser más cutre. Tengo por ahí más ejemplos no necesariamente de libros de fotografía. Algún libro de Pérez Reverte que era imposible leer sin que se abriera el lomo.