jueves, 18 de noviembre de 2010

Fotógrafos en la Niebla

Cuando esta mañana me desperté a las ocho, miré por la ventana y me dije: ¡no han puesto las calles!. Tentado estuve de volverme a la cama. Veréis. Vivo en una décima planta. Desde esa altura tal era la niebla que no era capaz de ver ni siquiera mi coche aparcado delante del edificio.

Después de convencerme de que no era suficiente excusa para no ir a trabajar pensé que sería un pecado dejar la cámara en casa. Así que agarré la S90 y salí zumbando por la puerta. La humedad era impresionante. Sin haber llovido las paradas de autobús estaban tal que así.

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Todos los días paso por un lateral de la estación de trenes de Santa Justa. Es un acerado con árboles a ambos lados que en verano proporciona un tunel de sombra muy agradecida cuando en Sevilla aprieta el sol. Hoy tenía un aspecto radicalmente diferente. El deshoje del otoño y la niebla lo hacían posible. Así que aunque iba apurado de tiempo como suele ser habitual en mí me paré a hacer la foto. Después de hacer dos disparos apareció un ciclista y volví a disparar porque me pareció el elemento humano que a mí siempre me gusta que haya en cada foto.

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Y cuando estaba metiendo la cámara en el bolsillo apareció de entre los arboles de la izquierda alguien con un abrigo rojo que ya no sólo me pareció un elemento humano sino la nota de color para romper la monocromía de la niebla. Volví a hacer la foto.

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A todo esto, cuando me encontraba guardando la cámara  en el bolsillo no me percaté de que el ciclista de las primeras fotos se había parado detrás de mí mirando en la distancia la pantalla de mi cámara. Me preguntó que si le había hecho una foto y le respondí que sí. Me dijo si no me importaría enviarsela por mail, que era un sitio por el que pasaba todos los días. Apunté su correo electrónico. Y cada uno continuó su camino.

Esto parece una simple pero bonita anécdota de fotógrafo, ¿verdad?. Pues no. Me explico: Todos los días antes de entrar en esa arboleda voy caminando paralelo a un carril bici. Todos los días me adelanta una mujer en bicicleta. No sé cómo será su cara pero puedo garantizar que se agradece ver su silueta trasera pedaleando. Ésa, ésa si que habría sido una buena anécdota. Si me pidiera que le enviase una foto se la llevaría a su casa enmarcada con doble paspartú biselado. Está visto que camino en la dirección equivocada.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Terrible error, seguramente la mujer de la bicicleta jamás se hubiera parado a hablar contigo, mucho menos a contarte una anécdota tan bonita. Sin embargo este chico si lo hizo, así que él es el que realmente merece el doble paspartú biselado.
Me han encantado todas tus fotos de niebla.
Un abrazo muy fuerte y que tengas un gran día, ojalá te paré la mujer de la bicicleta y te dé un beso de los de verdad (de película y con pasión) y ojalá te quedes tan impresionado que seas incapaz de hacerle la foto de espaldas cuando siga su camino contoneando las caderas.
Almurabi

Rosario Cabrero dijo...

Me han encantado las fotos.
Suerte que tuviste de tener un día así en Sevilla, hasta lo dijo la tele, se ve que no es muy normal.
Cada vez que pones una foto aprendo algo.
Soy una seguidora tuya.
Un saludo

Julio dijo...

¡Dos personas escribiendo un comentario a las 8 de la mañana!. Sí, señor. Esto son los seguidores que yo quiero. Gracias a ambas.

Rosario, no te conozco pero ya me comentó José María que eras seguidora. Algún día habrá que hacer una quedada fotera. Sobre todo ahora que el muchacho ha estrenado objetivo nuevo.

Almurabi, descuida que si pasa todo eso que dices ya te aviso.

Un abrazo.

Sergio Arán dijo...

Me encanta lo del "elemento humano". Una foto de ciudad sin gente es menos foto.

Elphaba dijo...

Julio, Julio, que te has enamorado de un culo! Mira que si luego resulta que tiene la cara del ama de llaves de Rebeca... Le ibas a llevar la foto, pero por puro acojone.

Julio dijo...

Elphaba... ¡Qué te gusta pinchar un globlo!