lunes, 10 de mayo de 2010

Fondo de Armario

Contactos


En la entrada anterior una amiga comentó que estaría encantada de ver mi fondo de armario a raíz de recuperar viejas fotos encontradas en casa de mis padres. Así que si no os gusta lo que viene a continuación, las reclamaciones a Maribel.


Aparte de montones de hojas de contactos, muchas de las copias que encontré en sobres y cajas tienen medidas que empiezan en 30X20 y 40X30 y algunas incluso 60 cm de largo.


Y es que en cuanto comencé a revelar mis propias copias rápidamente concluí que en fotografía, eso de caballo grande, ande o no ande, es muy aplicable. Las fotografías mediocres mejoran y las buenas parecen mejores cuando las vemos el doble de grande. Eso sí, las malas... siguen siendo malas. Sobre todo en una época en la que acostumbrábamos a manejar copias de 10X15 cm.


Como consecuencia, salvo un par de excepciones, he tenido que rebuscar escaneados por viejos CDs de fotos para poder montar esta entrada ya que las copias no entran en el escáner y no estaba por la labor de andar soldando escaneos por trozos. Disculpad los tamaños pequeños pero la mayor parte ha salido de las copias de seguridad de mis primeras webs, cuando la configuración 800X600 para el monitor era casi un standard. Vamos allá.


Estas dos fotos son de cuando esta pista de patinaje estaba prácticamente recién construida. Las paredes no tenían ni graffitis.



Esto que podría parecer un fotograma de la película de Hitchcock es una calle de Lisboa. Una ciudad de lo más bella. Llevo diciendo 17 años que voy a volver y en esa estamos todavía.


Precisamente fue una foto de Lisboa la primera que revelé con mis manos.

Lisboa
Entre las copias blanco y negro también encontré bastantes de color. Una de ellas me ha recordado especialmente mis primeros experimentos. Esto está escaneado de una copia 20X25 que hice después de ver lo que había salido en una primera copia 10X15. Para desilusión mía la segunda copia tenía unos verdes más apagados que la primera y la proporción ancho-alto que yo no había pedido no me gustaba nada, así que probablemente eso hizo que la haya encontrado en un sobre de descartes.

Tren

El primer libro de técnica fotográfica que me compré no era precisamente un libro estructurado de la manera en que suelen hacerlo este tipo de manuales. Se llamaba El Placer de Fotografiar Creativamente: 100 Técnicas para Conseguir Fotografías más Creativas". Este libro que a priori podría por el título ponerse al lado de 10 Formas de hacerse rico en 6 meses, es sin embargo el libro del que más provecho saqué. A decir verdad no he gastado mucho dinero en manuales fotográficos.



He contado siete manuales comprados a lo largo de 20 años. Los tres últimos son la famosa trilogía de Ansel Adams. Sin embargo tengo bastante más de 100 libros catálogo o antologías de autores . Considero a estos últimos los más útiles. Porque una cámara es fácil de aprender a manejar. Al menos una cámara antigua, porque las de ahora tienen más menús que el propio Photoshop. Pero la mejor formación es ver cuanto más fotos y de más autores, mejor.

El caso es que me tropecé con este libro. Y realmente es como dice en su portada. Una breve introducción con fotos variadas de varios genios como Ernst Haas o Elliot Erwitt y seguidamente 100 técnicas, ni una más ni una menos.

A lo largo de 100 páginas dobles explica de forma muy resumida pero efectiva diferentes maneras de emplear la cámara creativamente. Una exposición corta pero clara y varias fotos de ejemplo. Nada más. Desde el uso de la velocidad y el diafragma, pasando por el empleo de las distancias focales y acabando con filtros o procesos cruzados.


El caso es que cuando compré mi primera réflex en las Navidades de 1990 no tenía ni idea de para que servía el diafragma ni lo que era la profundidad de campo. Sólo sabía que la fotos de Sebastiao Salgado me habían metido el gusanillo de la fotografía. Y este libro, sin tener un capítulo dedicado a los principios de uso de una cámara, me los dio a entender perfectamente. Lo compré en Abril de 1991 y me costó 2930 pesetas.

La foto del tren la hice por culpa del capítulo 61. Saqué mi Ibertren, hice unas arrugas con una manta de lana verde, coloqué dos vías entre ellas que acababan al final de la mesa y probé eso de hacer un barrido con el zoom. ¡Y salió! Y eso me dio pié a probar muchas cosas en un tiempo en el que hacer probaturas costaba dinero. Porque para ver los resultados había que revelar los carretes.

Dos años más tarde fui de vacaciones a Lisboa con mis padres y mi hermana. Los tranvías se convirtieron en tema de mis fotos y en una calle en curva esperé a que llegara uno. Y cuando llegó probé aquello del barrido de zoom pero esta vez en la calle. ¡Y volvió a salir!. Desde entonces me he equivocado muchas veces y hasta la llegada de la tecnología digital, esas equivocaciones me costaban dinero. Pero desde ese momento las ganas de experimentar crecieron exponencialmente.

Lisboa

5 comentarios:

bigdani dijo...

He disfrutado mucho del viaje a tu fondo de armario.

Saludos

Dani

Rosa dijo...

No he escrito nunca en tu blog pero hoy después de ver estas fotos no he podido evitarlo.
¡¡¡Qué tiempos aquellos!!! Esas pruebas con el Ibertren, la manta, esa foto de Lisboa que plasmé en una camiseta que todavía conservo... Me alegra enormemente haber formado parte de alguna manera (modelo incondicional -je,je, me he visto en uno de esos contactos-, ayudante novata, la mayor de tus críticas, tu fan número uno...) de esos comienzos.

Un beso enorme, hermano!

Julio dijo...

Gracias, Bigdani. Eres uno de los incondicionales de este blog y de flickr.

¡Es verdad!, hermana. No me acordaba de la camiseta. Probablemente, nadie conseguirá robarte el puesto como la persona que más ha sufrido y seguirá sufriendo esta afición mía. Porque te he hecho trabajar duro delante y detrás de la cámara. Nadie sujeta mejor el Lastolite :-DDD

Aunque siento decirte que delante del objetivo tu hijo Dani te ha quitado el puesto vilmente.

Lo que nos hemos reido en esas sesiones fotográficas. Y sobre todo, lo que nos queda aún por reir.

Un besazo.

Sergio Arán dijo...

No es posible que los encuadres siempre sean tan buenos. En el caso del chico de los patines, estoy convencido de que lo tienes colgando con cables mientras encuadra... ¿A qué sí? :)

Julio dijo...

Cachisssssssssss, ¡me han pillado!

En realidad utilizo la técnica de Tigre y Dragón. Soy un pionero en España :-D