miércoles, 9 de diciembre de 2009

El Efecto Gasiano

Sí, lo he escrito bien. Y no, no me refiero al filtro de desenfoque Gaussiano de Photoshop. El efecto gasiano es el que se consigue, sin quererlo, cuando fotografías una ópera como la que vi anoche.

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Anoche fue el ensayo general de la ópera La Favorita, de Gaetano Donizetti en el Teatro Maestranza de Sevilla. Una escenografía preciosa, deslumbrante... y rarita, como a mí me gustan. Mucho rollo conceptual. De las que dan para hacer muchos disparos, jugar con los espacios vacios y el aire en las fotos. De las que te dejan componer de muchas maneras los objetos y las personas dentro del fotograma. Algo con lo que particularmente disfruto.

Todo era perfecto excepto por un detalle. La puñetera gasa. Parece el nuevo juguete de los escenógrafos que ahora se empeñan en usar una y otra vez. A veces para un solo acto y otras... para toda la obra. Como anoche.

Que sí, que la ópera está concebida para ser vista, no para ser fotografiada. Y el ojo humano tolera mejor la dichosa gasa que el objetivo de la cámara. Pero qué quereis que os diga. Anoche creo que batí el record de menor número de fotos tomadas en una opéra (de tres horas y pico) y en lugar de hacer fotos me recreé más en ver/escuchar la ópera.

El efecto de la gasa dependiendo de la obra pretende dar cierto ambiente onírico, a veces simplemente recrear una atmósfera pesada o simplemente separar dos mundo (he llegado a verla en alguna ópera separando el escenario en dos mitades con un efecto muy interesante y muy justificado. Puntualmente puede ser muy interesante y justificado. ¿Pero tres horas?. ¿Qué ha sido del humo con hielo seco? Mucho habría que usar para robarles el oxígeno a los cantantes.

En La Favorita la función principal de la gasa era monstrar unas videoproyecciones. Los personajes se movian casi siempre entre dos proyecciones: una al fondo y otra delante de ellos. La videoproyección delantera gran parte del tiempo mostraba atmosferas como humo en movimiento o nubes.

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¿Dónde está el problema? Sencillo: te pasas tres horas y pico haciendo fotos de algo que tu ojo percibe como una neblina pero qué tu cámara ve como lo que és: Una gasa. Y mientras más megapíxeles mejor lo hace. Una bonita trama delante de todas las fotos. Vaya, que ni se te ocurra ampliar a grandes tamaños o bien le enseñas las fotos a los interesados a un mínimo de 10 metros de distancia... el efecto de foto remuestreada hacia arriba me exaspera.

-"no, no... póngase lejos. Estas fotos hay que verlas con cierta perspectiva".

No digo que no se use la gasa. En un momento dado puede causar perfectametne el efecto deseado. Pero soportarla durante la obra me parece excesivo. Sin hablar de un punto del todo importante. (un momento que se sienta al teclado mi yo audiofilo) ¡LA GASA ATENÚA EL SONIDO DE LOS CANTANTESSSS!!!

Como aficionado a la música, al margen de la actividad fotográfica me dejo mucho dinero en música, principalmente conciertos de orquestas y solistas, óperas y musicales. Si hay algo que me gusta de las actuaciones en vivo es que ni el mejor equipo de audio High End puede evocar el sonido directo y mucho menos el de un auditorio privilegiado como es el teatro Maestranza donde ni la orquesta ni las voces se apoyan en megafonía. ¿Por qué estropear lo esencial de la ópera?

Entre oscura que era la escenografía y la gasa tenías que ir a 800 ISO sí o sí. Menos mal que el estabilizador del 70-200mm hace milagros. Creo que es el objetivo que más he amortizado en un solo año con la fotografía de espectaculos.

En fin, os dejo a ver si se me pasa el cabreo. ¡Para una escenografía preciosa que podría llevarse uno a los ojos...!!!

Unas cuantas fotos del suceso. Ah, y no olvideis levantaros de la silla del ordenador y poneros a unos dos metros de la pantalla para mirarlas, tres si sois hipermétropes.

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4 comentarios:

Sergio Arán dijo...

ufff... independientemente de todos tus problemas, creo que las fotos son buenísimas. ¡¡¡Vaya escenografías teneís en Sevilla!!!

Julio dijo...

Realmente no nos podemos quejar.

Por otra parte desde la reforma reciente del espacio escénico las posibilidades son enormes. La temporada pasada tuve ocasión de visitar el escenario por detrás y simplemente te deja con la boca abierta.

Anónimo dijo...

Pues la dichosa y denostada gasa de proscenio cumplió muy bien su misión en esta producción. No me la imagino sin ella, o mejor, no quiero imaginarla porque perdería todo su misterioso encanto, quedaría como sosa. Cada escenificación operística tiene su personalidad, y la de nuestra 'Favorite' es esa. Visualmente preciosa, aunque las tomas fotográficas se resientan.
Mario

Julio dijo...

Te entiendo perfectamente. A mí personalmente, la gasa me fastidia más como fotógrafo que como melómano.

Sin embargo, tres horas de gasa me parece excesivo y por supuesto esto no deja de ser una opinión personal. Ahora habla el melómano. Ése al que a veces se le olvida darle al disparador de la cámara porque está completamente seducido por la obra.

Si hay algo que me gusta de la ópera, el teatro o los musicales es lo tangible de la escena (aunque no los vaya a tocar en ningún momejnto). No reniego del recurso de la gasa, sólo del abuso. De esta manera, la gasa me hace más tangible que nunca esa "cuarta pared" que creo que es como la llaman en el mundo del teatro.

Es como la cámara al hombro tan de moda en el cine: en un momento dado es un recurso fabuloso como hizo Spielberg en la Lista de Schindler en las escenas más crudas. Sin embargo si toda la película está rodada de esa manera se convierte en un dolor de cabeza.

Y por otra parte si la gasa fuera algo puntual incluso la podría tolerar más durante toda una obra. Pero así de memoria en el Maestranza recuerdo una Madama Butterfly y una Fanciulla del West muy recientes. La primera durante toda la obra y la segunda en el segundo y tercer acto, creo recordar.

En cualquier caso La favorita merece ser vista. La escenografía y la interpretación son impresionantes, al margen de la gasa, y la iluminación me parece excepcional. La sutileza de la luz en la foto número 3 me parece magistral. Y las fotos no tienen ningún retoque photoshopero: son así. Son mérito del iluminador.