martes, 18 de abril de 2017

Semana Santa 4G

En estos días de vacaciones estuvimos en Sevilla desde el Viernes Santo. Ya hacía varios años que no hacía fotos de la Semana Santa sevillana. Y aunque no salgas a la calle a saco, en busca de fotos, más en modo paseo que modo fotográfico, es inevitable que te encuentres cositas que quieras retratar. Dejar la cámara en casa constituye un pecado del que te arrepentirás una y otra vez ante la avalancha de imágenes a las que uno se puede exponer en estos días.

Estoy procesando la mayoría de mis fotos en blanco y negro. La Semana Santa para mí casi siempre ha sido en blanco y negro, al menos en la época en que usaba negativo. Pero hoy voy a poner dos fotos en color para poder destacar un elemento que me llama mucho la atención: si no fuera por el paso al fondo podríamos decir que estamos en un concierto de rock por la densidad de móviles por metro cuadrado que se puede ver. En su mayoría lo que hacen es grabar vídeos.



El acto de fotografiar es diferente para cada fotógrafo pero creo que la mayoría miramos, identificamos y sólo entonces nos llevamos la cámara al ojo tanto si es una réflex como si es un móvil, para capturar esa fracción de tiempo que queremos atesorar.

Otra cosa es el vídeo, que exige tu atención continua a la pantalla para mantener durante la secuencia la composición, el pulso, el objeto enfocado... En cierta forma me sorprende ver que se graban tantos vídeos que en su mayor parte sólo tendrán como destino, probablemente efímero,  una red social o una app de mensajería instantánea. Sea un concierto de rock o una manifestación de esta naturaleza uno está frente a un espectáculo maravilloso que acaba visionando en una pantalla de unas pocas pulgadas, seguramente con una pegatina protectora llena de dedos. Y no, no es lo mismo por muy iPhone que sea.

No hace mucho estaba viendo un concierto de Eric Clapton en el Royal Albert Hall. En gran parte del espectáculo hay muchas tomas del público sosteniendo incansablemente sus pantallas móviles. Viéndolo me preguntaba: ¿cuantas veces tienes al señor Slowhand tan cerca en un sitio tan increíble? El mejor sensor que puedes tener es tu propia retina. Total, ¡acabarás comprando el DVD del concierto!.


2 comentarios:

Carmen dijo...

"Fotógrafo seductor, vigila a tu espalda! Es un momento ciego, incómodo para todos los fotógrafos. Sólo dura unas fracciones de segundo pero es el momento en que el fotógrafo está impotente e indefenso como el felino que hunde el hocico y muerde la carne todavía caliente de su presa pero sabe que, en ese preciso instante, perdida la visual del entorno, él mismo puede convertirse en presa."

Esto es de Michele Smargiassi reflexionando sobre ese conocido fotógrafo que se hace retratar en el momento que dispara la foto. No sé si todos los fotógrafos lo sienten –oscuramente, supongo- pero me parece certero. Las sirenas del Network inevitablemente nos convierten a los que miramos con interés en los fotógrafos del fotógrafo y pueden extraviarnos con cantos engañosos, con ruidos, en ese mundo de la post-fotografía, se trate de fotógrafos "inocentes" o sabios

Tal vez eso no te guste. Pero si se interpreta la fotografía como una construcción instrumental, ideológicamente orientada ética y estéticamente y en discontinuidad con el mundo real los mensajes se convierten inmediatamente en metamensajes.

Pero no sólo esas capturas inocentes que estás interpretando. Ocurre incluso si se tiene oportunidad de preguntarle a un autor que “una” sabe que no es inocente. Cuando reivindica su mensaje como personal porque selecciona el motivo y el encuadre se está saliendo por la tangente. El saber técnico y tecnológico que le aplica ¿qué expresa? ¿Las imágenes que reconocemos en sus fotos se refieren a una existencia y un tiempo real o no tratan de eso? ¿Cuentan un discurso personal (artístico, sentimental, crítico) o la habilidad con que explota los recursos técnicos?

Ahora mismo pienso que esto puede parecerte impertinente. De verdad que no es malicioso. Ni pretendo que un autor deba que enviar un mensaje unívoco ni que tenga que dar explicaciones a quienes lo reciben. Es que me ha hecho gracia verte cambiar tu sitio habitual poniéndote a la espalda del fotógrafo... Ya ves lo que opina Smargiassi:un peligro.
...Y un abrazo




Julio Rodriguez dijo...

¡Para nada impertinente! Echaba de menos tus comentarios. Y que gran verdad lo que cuenta Smargiassi. Tanto es así que somos muchos los que fotografiamos sin guiñar un ojo para estar expectante fuera del túnel del visor. Otro abrazo.