miércoles, 21 de septiembre de 2016

Veranos Cortos y Viajes en el Tiempo

El verano se está yendo y hasta hace fresquito por las noches. Yo sin embargo aún estoy recuperándome de ello. Siempre se me hace corto. Los veranos de Sevilla son calurosos y húmedos los de Málaga, pero no cambio nada de eso por el placer de los días largos, el placer de acostarme tarde escuchando música, el placer de comer cuando apetece, el placer de no tener horarios.

Sé que muchos estarán maldiciendo el calor de la primera semana de Septiembre, que estarán locos por ponerse mangas largas y sacar los abrigos del armario. Yo no. Estaría encantado regresando al 27 de Julio exactamente a las 14:30 horas. El momento exacto en el que empezaron mis vacaciones con las perspectiva de todo un mes por delante, levantándome temprano como es mi costumbre pero por inercia, no por el sonido impertinente de un despertador. Con el primer objetivo de la mañana en mente: buscar en la panadería el pan perfecto para el desayuno perfecto. Y después ya vendrá todo lo demás. Sólo con esas cosas cotidianas ya soy feliz.

En medio de todo ese "happy time" repelentoso un viaje a Londres y en medio de ése, otro micro viaje en el espacio y el tiempo a Cambridge. Un lugar precioso que en algunos momentos puede hacerte creer que estás en un capítulo de Retorno a Brideshead o Downton Abbey. Más turistizado de lo deseable quizás por las fechas. Aún así el número de palos de selfie por metro cuadrado está en niveles soportables.

A poco más de una hora en tren de Londres, una excursión de un día por un casco viejo recogido, muy paseable, cerca de la estación de trenes (un paseo de 20 minutos largos según el ritmo pero con buses continuos para los menos andarines).

Después de pasearte por un par de "colleges" te asaltan deseos de matricularte de lo que sea y comprarte una bici lo más vintage posible para pasear por zonas peatonales (que son prácticamente todas). Son tantos los edificios antiguos que posee esta ciudad que no les duele en prendas utilizarlos para  tiendas. ¡Incluso había una cafetería en una capilla!. No sé si estaba bendecido el café pero desde luego estaba bueno.

Como muestra de esto que digo a continuación unas cuantas fotos del King's College. Fundado por Enrique VI, lo que quiere decir que ya ha llovido un poquito desde entonces. Para disipar cualquier tipo de duda lo que tiene pinta de Catedral es lo que ellos denominan cariñosamente "capilla". Así se las gastan.







En la siguiente entrada algo más sobre Londres.



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