martes, 14 de junio de 2016

A Procesador Abierto


Lo que veis en la foto de arriba es el rincón de mi casa donde paso las horas procesando fotos. Y el asunto de la entrada de hoy viene traído por ese Mac que preside la imagen. Hoy traigo una entrada más propia de un blog tecnológico que de uno fotográfico. Concretamente hoy voy a hablar de cuestiones informáticas relacionas con Apple. ¿Que por qué lo hago en un blog con una temática habitual tan diferente?. Pues porque por aquí lo que tenemos son lectores interesados en fotografía o en música y a veces en las dos cosas y un buen número de ellos de forma activa además. Da la casualidad de que tanto los fotógrafos como los músicos suelen ser usuarios de Apple, no forzosamente pero si un buen número de ellos. Aunque sólo sea para tener más caché y parecer más pro... ya saben,  rollo Think different.

Lo que quiero compartir es mi experiencia con esa comunidad de lectores que son maqueros, que no son pocos porque lo veo en las estadísticas de las visitas al blog. Ya sabéis que A Través del Cristal es un blog con vocación de servicio público y bla, bla, bla... y vamos, porque me apetecía contar la historia. Vamos allá.

La fotografía digital ha traído consigo la dependencia de la informática. Antes sólo era cuestión de equipo fotográfico y presupuesto para carretes y revelados. Si querías volar más alto te comprabas una ampliadora y cubetas.

Pero hoy no tiene sentido comprar una cámara digital si no dispones de ordenador, al menos por lo que se refiere a la fotografía con réflex. Y como con todo lo tecnológico ahora estás más expuesto que nunca a la obsolescencia digital. Conozco casos de gente que heredó su cámara réflex de su padre. Eso con lo digital ya no volverá a pasar.

Aunque esto es así en realidad yo veo todo esto con una óptica bastante diferente. Mi principal cámara es una EOS 5D Mark II y como cámara de apoyo uso una EOS 5D. Estas dos cámaras ya gozan de cierta edad y la primera de ellas es una de las cámaras más longevas comercialmente hablando.  Sí, es cierto, desde julio de 2009, fecha en la que compré esa Mark II, la tecnología ha avanzado y mucho.  Ahora tienen más resolución, más rango dinámico, más ISO, más velocidad de ráfaga, WiFi, GPS, LK6 inmunitas y hasta Ziritione. Y sí, algunas de esas lindezas hacen las cosas más sencillas, como por ejemplo el rango dinámico y un poco más de ISO, que para gente como yo que anda siempre fotografiando a músicos y cantantes en la oscuridad, son características que alegran y mucho la vida.

Pero también digo que mi cámara sigue haciendo las fotos igual de bien que el día en que la estrené. ¿Significa esto que me estoy consolando porque no tengo una de las nuevas? Pues no. A nadie le amarga un juguete nuevo y me muero por tener una EOS 5D R, sin filtro de paso bajo. Lo único que quiere decir esto es que en este sentido la obsolescencia no me afecta lo más mínimo y sigo apreciando esa cámara como el primer día. Es más, conozco tan bien las virtudes y sus defectos que resuelvo muchas situaciones lumínicas sin necesidad de probaturas. Sé que una escenografía oscura con cañón de luz sobre el protagonista necesita ser subexpuesta un paso y medio mínimo y si viste de blanco puede que tenga que llegar a dos pasos completos.

Sin embargo no puedo decir lo mismo de la informática. Pasa lo mismo que con los móviles. Nos empeñamos en tener el Sistema Operativo y el software a la última y eso hace que nuestra máquina envejezca a pasos agigantados cuando esos mismos ordenadores seguirían siendo bólidos si mantuviésemos el Sistema Operativo con el que lo compramos. En serio, tu iPhone 4 no se ha vuelto lento, es que se tenía que haber quedado en IOS 5.

Hubo un tiempo en que los de Apple ponían límite al número de modelos de ordenador que se podía actualizar a su último OSX. Tengo un Mac Mini que se quedó en OSX Lion y en su momento maldecía por no poder actualizarlo a Mountain Lion. Pero visto ahora en perspectiva me alegro de que así fuera porque ese ordenador siguen funcionando hoy en día igual de bien realizando las mismas funciones que tenía en origen: centro multimedia.

Mi otro ordenador, el que uso para temas fotográficos, es un iMac de 24" de mediados de 2007 que venía con Tiger preinstalado y los discos instalación de Leopard dentro de la caja porque sólo llevaba un par de días en el mercado. Era el primer modelo que se fabricó en aluminio y es un ordenador con el que he estado muy contento. Cero averías, que es mucho para un ordenador que  prácticamente no apago y tiene nueve años de vida. Nunca había tenido uno tan longevo. En su momento era el modelo tope de gama y lo amplié de RAM al poco de comprarlo. Siempre ha sido un cañón que me ha malacostumbrado de tal manera que cuando me sentaba en otros ordenadores todo me parecía lento.

Así ha sido hasta que puse OSX Yosemite. Sí, iba bien pero ya empezaba a mostrar un arranque y apagado exasperante y las aplicaciones más exigentes empezaban a ser insufribles. Especialmente Final Cut Pro. Pero al menos Photoshop CC, la aplicación que uso el 80% del tiempo, se comportaba.

Por eso decidí en su momento que no saltaría a OSX El Capitán a pesar de que mi ordenador es compatible con este sistema. Es más, había pensado que cuando tuviera tiempo y ganas iba a hacer un downgrade a Mavericks con el que realmente estaba muy a gusto.

Lo de "tiempo y ganas" ha sido hasta que hace un par de semanas me encontré el ordenador con la pantalla en blanco y en el centro una carpeta con interrogante como la de la imagen de al lado. Reinicié y todo volvió a la normalidad. No le quise dar más importancia, pero una hora más tarde me lo volví a encontrar así. Tras buenas horas de pruebas, consultas a San Google Bendito y algunas blasfemias determiné que el disco duro interno estaba despidiéndose. Afortunadamente uso Time Machine y tenía copia íntegra hecha antes del primer cuelgue, no tenía que temer por la perdida de datos.  Pero si que temía por lo que me pudiera costar la reparación. El precio de tanto diseño y tanto equipo compacto es que meter las manos para extraer componentes es bastante difícil. He sustituido muchos componentes en  PCs, incluso soldaduras de estaño en un viejo 386 que tuve hace milenios, pero en este ordenador ni me lo planteaba. Lo único fácil de cambiar es la RAM, tan sencillo como quitar un único tornillo de estrella y tardas más en sacar la memoria del embalaje que en ponerla. Pero en lo que respecta a otros componentes olvídate de la sencillez.

Llamé al servicio técnico que hay en Sevilla, no sé si hay alguno más. Pensé que la ocasión era perfecta para poner un disco SSD en vez de uno clásico. Me dieron presupuesto pero la voz del que me atendió telefónicamente me daba tan poco confianza por lo adormilada que a pesar de no parecerme caro no me veía dejándole mi ordenador. Además se quedarían con él un mínimo de cinco días mientras venía el disco duro. Me parecía excesivo para un simple cambio y más teniendo en cuanta que seguía usando el ordenador.

Para salir del paso y seguir funcionando instalé Mavericks y Photoshop en un disco externo Firewire 400 que puse como disco de arranque. De hecho aproveché que el disco duro interno funcionaba a ratos para formatearlo y dejarlo sin información. Les ahorraba el trasvase de datos que también cobraban. El colmo fue que acabó enviándome por mail un presupuesto del cambio para un modelo de iMac diferente del mío. Hecho definitivo que me confirmó que en el momento de atenderme al teléfono no tenía todas las neuronas al 100% y clave para decidir que en mi ordenador sería yo quien metiera las manos.
El instrumental quirúrgico
El Paciente

Tras ver varios tutoriales en Youtube de cómo se abre un cacharro de éstos, compré un disco SSD, un adaptador para unidades de 2,5", un kit de destornilladores Torx y las ventosas para quitar el cristal de la pantalla. Resultado: había comprado un disco superior al que me ofertaban y sin embargo me he ahorrado más de 100€. Y de paso he reforzado mi autoestima como manitas, que no es poco.

Difícil?, no. ¿Laborioso?, un rato. Explicado resumidadmente... te hinchas a quitar tornillos hasta el punto que el pulgar y el índice me dolían al día siguiente (ya podían hacer los destornilladores torx con más empuñadura). Tened en cuenta que tengo manos de señorita. Quitar el cristal es una chorrada. Lo puedes hacer hasta con una sola ventosa de GPS (el cristal se sujeta al aluminio mediante imanes).


Abres la tapa de la RAM, luego quitas los tropecientos tornillos del marco de aluminio teniendo en cuenta el orden porque no todos tienen la misma profundidad. Desconectas la webcam o abres la tapa de aluminio a un lado si tienes sitio. Y luego unos cuantos tornillos más para quitar el LCD. Quitas tres conectores del LCD a la placa base y ya tienes a la vista todos los componentes. Dos tornillos más para el disco duro. Dicho así parece sencillo. Lo es. A los que hayáis venido aquí buscando que os convenzan para hacerlo, ¡hacedlo!. El paso de todo el proceso que más me preocupaba era volver a dejar limpio de polvo la cara interior del cristal que cubre el LCD. Nada que una buena gamuza de microfibra no pueda hacer. Es que me supera ver una pantalla sucia, ¡oiga!.
Lo de la regla de Faber Castell de 40cm es
una solución "low tech" para echar un primer vistazo.
Al final acabé quitando el LCD del todo.

El disco sustituido

El disco sustituto con la sonda de temperatura puesta encima.

La mayoría de los tutoriales que he visto en Youtube son malísimos. Y además torturantes porque gran parte de ellos se empeñan en musicalizarlos con música bacalaera. Al final he acabado haciendo una amalgama de varios y arrepintiéndome de no haber hecho uno yo mismo. En tiempos recuerdo haber visto uno muy bueno y detallado y además en español. En aquel momento vi el vídeo por curiosidad pero ahora que lo necesitaba he sido incapaz de encontrarlo.

En cualquier caso el objeto de tanta historia era que estaba sopesando la compra de un nuevo Mac y después de esta instalación lo he pospuesto. Por una sencilla razón: El SSD ha dotado de nueva vida al ordenador y ahora Photoshop carga unas seis veces más rápido. El arranque y apagado del ordenador vuelve a ser veloz. 

Tanto es así que antes usaba un disco Firewire 800 de tres Terabytes como como disco de memoria virtual para Photoshop  y ahora lo he quitado para ver cómo se comporta con el propio SSD (que yo sólo uso para soporte del sistema operativo por lo que siempre me ha sobrado mucho espacio).

Una vez instalado el disco dejé restaurando la copia de Time Machine. A la mañana siguiente me encontré el ordenador como si no hubiera pasado nada. Ni que decir tiene que he desechado la idea de regresar a Mavericks. Incluso he estado tentado de poner El Capitán. Pero creo que no. Mientras Yosemite me deje tener Photoshop CC a la última, aquí me quedo. Llevo dos semanas en las que cada vez que me siento en el ordenador aún me sorprendo con la rapidez.

Tanto es así que me he venido arriba y en cuanto tenga tiempo le pienso poner un SSD a ese Mac Mini del que hablaba antes.

Me perdonen los lectores habituales a los que no les importe la tecnología. No volverá a suceder al menos en un buen tiempo. La próxima va de fotografía y creo que puedo adelantar que hasta de ópera.

Buenas noches.

5 comentarios:

Antonio dijo...

Julio, eres un valiente.

Carmen dijo...

Figúrate! Hasta yo he comprendido el sentido general...
No me parece que fuese sencillo explicarlo con tanta claridad.

Julio Rodriguez dijo...

Es una cuestión de economía más que de valentía :D

unaiz dijo...

Yo también tengo un iMac del 2007 pero de 27" porque el de 24" me parecía que hacía cosas muy raras con el color y estaba planteándome hacer este cambio que no es caro y le da vidilla.
Estoy seguro que los equipos nuevos no tendrán tanta vida como estos.
¡Creo que me voy a animar!

Julio Rodriguez dijo...

Anímate Unai, en menos de una hora lo tienes otra vez conectado. Ya te digo que estaba empezando a ver la posibilidad de mac nuevo y ahora mismo desecho la idea. A todo esto querrás decir que tienes el de 24" porque el de 27" no existía todavía. El que había era el de 20". Y lo corrobora lo que dices del vídeo. Los de 20" tenían un LCD de otra marca que hacía aguas con el contraste especialmente en los bordes de la pantalla. Los iconos del doc no se veían ni de lejos como en el de 24". El próximo que compre si será de 27" y nada de fusión drive. SSD puro.

A mi me parece lo mismo. Apple era más exquisita con los acabados antes. Hasta los detalles como incluir de serie el mando a distancia lo delatan. ¡Que vuelva Jobs!