miércoles, 20 de agosto de 2014

Toshiyuki Watanabe

Muchos eran los nombres atractivos en el cartel de este año del Festival de Música de Cine de Córdoba, pero uno de los que destacaban cláramente este año era el de Toshiyuki Watanabe. Quizás no sea un nombre conocido por el gran público. Incluso es probable que un buen número de aficionados a la música de cine no lo conozcan o lo hayan conocido por primera vez este año, cosa perfectamente explicable teniendo en cuenta que solo trabaja en el cine japonés. Lo cierto es que a pesar de esa exclusividad geográfica en España ya lo conocíamos bastantes aficionados, incluso alguno como yo que no soy conocedor del cine y mucho menos de la televisión japonesa.

La culpa de que lo conozcamos tanto es de mi amigo Manolo Roig. Un gran aficionado a la música de cine, debería decir a la música en general, que no solo disfruta investigando y escuchando música sino que ademas es feliz compartiendo sus descubrimientos, muchos de ellos imposibles de encontrar en una tienda de discos española o en el socorrido Amazon. Un tipo genial al que nunca sabré agradecerle suficientemente los muchos descubrimientos que me ha hecho, no sólo en cine sino en jazz entre otras cosas.

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Watanabe no solo sorprendió por su música. Se mostró cercano, encantado de charlar con los aficionados, agradecido y sorprendido por la acogida en España. Tuve la oportunidad de charlar con él y descubrir que es muy amigo de Taro Iwashiro del cual también soy admirador. Incluso estuvimos riendo a cerca de mi teoría de que los gestos de la mayoría de los directores de orquesta japoneses son fácilmente identificables, de la misma manera que culturalmente los gestos cotidianos son muy diferentes de los occidentales: como el tomar lo que se recibe de otra persona con ambas manos, o el saludo con una leve inclinación de la cabeza.

Para apoyar mi teoría mirad esta entrada con fotos de Wataru Hokoyama, con movimientos casi marciales) o cualquier grabación de Joe Hisaishi y decidme si esas manos no delatan su procedencia.

Pero me desvío. Centrémonos porque Watanabe y otro nombre que no desvelaré aún, me dieron fotos espectaculares como para tener serios problemas con la selección final de fotos para esta entrada. Por otra parte, el día del concierto algunos compositores entraron al Gran Teatro de Córdoba por el patio de butacas minutos antes del concierto y eso me dio la oportunidad de fotografiarlos de gala pero sin dirigir. Retratos posados, deprisa, con la luz del propio teatro y corriendo antes de que entrasen más personas que mancharan el fondo de butacas azules. Creo que el resultado ha quedado resultón, valga la resultancia.
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¿Qué os había dicho?


2 comentarios:

Borja Ansaldo Gutiérrez dijo...

Uaaaaaaauu!. Què maravilla Julio. De verdad, muchas gracias por darme la oportunidad de compartirlo. Saludos desde tierras lejanas. Borja

Julio Rodriguez dijo...

Un placer que sigas el blog. Que sigan existiendo excusas para encontrarnos en saraos de música de cine.