jueves, 15 de noviembre de 2012

¡Que Jodío el Murphy!

Pues si, acabo de sufrir en mis carnes una de las variantes de la ley de este señor, ya saben: el de las tostadas. La variante en concreto es la que dice que de todos los discos duros que posees sólo se estropeará aquel del que no tienes hecha la copia de seguridad, lo que viene siendo un backup.

Yo, un tipo disciplinado y bastante obsesivo con la seguridad de los datos me retrasé en la copia mensual que realizo de mis fotos en discos separados, que a veces incluso adelanto si genero mucho material. Todos los discos que tengo para almacenar mis fotos tienen un disco duro gemelo para evitar perder eso a lo que tanto cariño le pongo y estos los guardo en un armario sin conectar siquiera a la corriente eléctrica. Conservo los archivos raws con su correspondiente xmp y un jpg ya procesado que por suerte suele ir a un tercer disco. El problema es que perdí no sólo el último mes de raws. No me voy a perder en lo que motivó este retraso en las copias. La cuestión es que había perdido raws que me dolían especialmente por estar hechos con el corazón. Así que el destrozo incluía fotos que iban desde finales de agosto hasta la actualidad.

Después de tres días intentando recuperar un Western Digital externo de todas las formas posibles usando software de lo más variopinto, llegué a conectar el disco fuera de su carcasa directamente en la placa de un PC para descubrir que no sirve de nada porque WD encripta sus discos por hardware y tienes que usar forzosamente su controladora para leerlos. Las previsiones no eran muy halagüeñas. La extracción de datos era lenta y esporádica a través de la controladora porque el disco se autodesconectaba solo. Así que antes de pegarle un calentón al disco y terminar de cargarme el tinglado decidí dejar que trabajaran expertos. No se trataba de reparar un disco que cuesta 100 euros. Se trataba de recuperar algo más importante que para mí sobrepasa ese valor: una parte de mi yo de los últimos meses.

Después de una semana y unos cuantos euros menos en mi cuenta corriente el disco ha sido recuperado casi en su totalidad, con la fortuna de que lo poco que se ha perdido había sido salvado en su momento. Al menos Murphy ha fallado a mi favor en esta parte de la historia.

¡Esto con la película no pasaba, oiga! ... sólo había otras preocupaciones como que los pigmentos de los negativos no se fueran... Nuevas tecnologías, nuevas preocupaciones. Al menos me consuela que no solo me preocupa y me causa problemas a mí.

Hace una semana vi el documental Side by Side dirigido por Keanu Reeves donde grandes directores de cine y fotografía comentaban cómo estaban viviendo la transición hacia el cine digital, sus pros y contras, la reticencia de algunos a abandonar el celuloide como Christopher Nolan aunque saben que más pronto que tarde tendrán que hacerlo, la irrupción en el mundo del cine amateur de la réflex con grabación de vídeo... una gozada para frikis del cine.

Especialmente me encantó esa referencia constante a los directores de fotografía, calificándolos de "magos".  Hasta la aparición de lo digital eran los únicos que tenían una idea acertada de lo que se iba a ver en el copión antes de su primera visualización.

Pero hacia el final de la película el director de fotografía Geoff Boyle hablaba de una nueva problemática: la almacenística. Las películas en celuloide se almacenan en grandes latas.



Las nuevas películas digitales lo hacen en discos duros ocupando mucho menos espacio, pero.... sí, siempre hay un pero: si un disco duro está siempre funcionando acaba haciendo kictt, kictttt.... y si no trabaja en mucho tiempo acaba haciendo kickttt, kickttt... y ahí estaba yo viendo a Boyle haciendo la onomatopeya de un disco duro cascado mientras miraba de reojo a mi mesa del ordenador repleta de discos duros estando uno de ellos en labores de recuperación a varios cientos de kilómetros...

En fin, que no veo el momento en que la memoria de estado sólido se abarate y aumente sus capacidades, sobre todo teniendo en cuenta los varios casos que existen de tarjetas de memoria sumergidas en agua incluso salina y que siguen conservando las fotos intactas. 

En cualquier caso después de dos semanas pensando que cientos de fotos se habían ido al garete he recuperado la normalidad tecnológica... y psíquica. Las fotos extraviadas ya han sido copiadas por separado y he añadido un nuevo disco duro que copia provisionalmente lo que aún se encuentra en un solo disco. Ahora ya podéis llamarme Diógenes Digital. 



6 comentarios:

Elphaba dijo...

Es inevitable que lo almacenemos todo en discos duros, pero a mí personalmente es algo que me intranquiliza muchísimo. Tengo la permanente sensación de que cualquier día perderé para siempre gigas y gigas de material insustituible. Si tienes una película o un disco, da igual. Lo que no da igual son los cientos de fotos, hechas o recopiladas durante años, las cosas hechas por ti o por amigos, videos, textos, lo que sea. Un chispacillo y a la mierda.
Aparte del interno del pc, tengo tres discos externos, de buenas marcas, y uno de ellos sustituye a otro que se estropeó, así que mi porcentaje de avería es poco tranquilizador.

Cuando estuve en tu casa se te olvidó enseñarme la habitación-discoduroteca, ¿verdad? Porque estoy segura de que necesitas una habitación entera para almacenar la copia de la copia de la copia.

Carmen dijo...

Buena idea para el guión de una peli. De aventuras, de ciencia ficción, de intriga…pero sobre todo metafísica: algo en la órbita de las paradojas de la mecánica cuántica.
Me ha entretenido mucho. Eso sí, me alegro de que el héroe haya sorteado las trampas de los universos paralelos y haya salvado su identidad.

Julio Rodriguez dijo...

Pues si, Elphaba. Esa intranquilidad es la que hace que tenga un dineral en discos duros por comprarlos a pares. Ahora tengo un disco duro de pico y lo voy a dejar para automatizar la copia de lo que solo está un solo disco. Ya he aprendido la lección y una copia mensual no es suficiente seguridad, sobre todo en determinados meses.

Sospecho que lo que ha estropeado el disco es un pico en el suministro eléctrico. Ese día, horas antes la luz de la casa se fue.

Te alojaste en la habitación de los discos duros, y estaban en un estante encima de los vinilos :D

Julio Rodriguez dijo...

Carmen, ¡menudo héroe!. Salvando la situación a golpe de talonario...

DR. Llavero dijo...

Amigo Julio. No me resisto a comentarte que he pasado por lo mismo. La desazón, la sensación de vacío después de comprobar que han desaparecido aquellas fotos que tenías que haber guardado cuando tu instinto te dijo que era el momento, es inmensa. Pero, lejos del apocalipsis digital personal (ADP), me refiero al que me entregué entre sollozos después del kicktt... kicktt... de mi disco duro, existen programas y manos amigas que pueden "curarnos" esa desolación. En mi caso la medicina se llamó Davory, un fantástico programa de recuperación de datos que "resucitó" poco a poco las imágenes perdidas, como un artesano paciente.
Curémonos en salud, ya que como dice Murphy: "No importa lo que salga mal, siempre encontrarás quien, después, te diga que sabía como evitarlo".

Julio Rodriguez dijo...

Amgio David, el problema era más serio de lo que parecía. Ha habido partes del disco del todo irrecuperables pero con la fortuna de que de esas fotos si que tenía hecho el backup... todas excepto una carpeta con fotos de iPhone. Y ya saben los que me leen por aquí que yo no desprecio las fotos del móvil http://julio-rodriguez.blogspot.com.es/search/label/iPhone
Pero por fortuna dos días después reparé en que las fotos que me faltaban por hacer back up aún estaban en "fotos en streaming" del iCloud. Así que al final he salido bien parado de todo esto excepto por el dolor de la factura. Lección aprendida: A partir de ahora dobles copias según descargue la tarjeta.