lunes, 13 de junio de 2011

¡Hágase la Luz!

Después de un par de semanas de mucha actividad, otro par de todo lo contrario. Y no por falta de motivos para escribir. Todo lo contrario. Pero a mi alter ego, el que tiene que trabajar para pagar la hipoteca y los juguetitos fotográficos, le faltan horas al día. Y aunque tiene la suerte de tener un horario llevadero tiene otros quehaceres de índole familiar y personal que durante estas dos semanas han priorizado otras cosas antes que sentarse delante del ordenador.

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El flash estaba cenitálmente sobre el teclado filtrado a través de una tela blanca a modo de softbox.
Una funda de almohada para ser exactos. Nada como las soluciones "low tech". 

Que por qué esta foto tan simplona en un blog que presume de publicar fotos de músicos, espectáculos, viajes... Porque no ha habido tiempo para otra cosa durante estas dos semanas. Me explico:

A mí, que siempre he sentido preferencia por la fotografía con luz disponible, me gusta practicarlo casi todo. Y últimamente uno no hace más que leer por la red sobre el Strobist. ¿Que qué es esto?. Bueno, seguro que la explicación en estos días en los que hay blogs para todo está de sobra, pero en pocas palabras se trata de emular iluminación de estudio ayudándose de pequeños flashes sincronizados por cable o por radio colocados fuera de la cámara y no sobre la zapata de costumbre.

¿Ventajas? Muchas, pero destacaría dos: iluminación sensiblemente más barata que la de estudio y más portable de cara a fotografía en exteriores.

La cuestión es que tengo varios flashes pero siempre los he usado en ocasiones muy puntuales y muy muy justificadas. Pero leo tanto sobre Strobist y veo tantas fotos increibles que sentía las ganas de profundizar un poco en el tema aunque no tenga intención de adoptar esta técnica como habitual.

Así que desde hace un par de semanas ando leyendo a ratos dos manuales de dos gurús de este invento: Joe McNally y Syl Arena. Uno de Nikon y otro de Canon. Y de vez en cuando pongo en práctica algunas de las cosas leídas. Pero como no tengo tiempo para salir a la calle ni modelos para iluminar acabo fotografiando objetos por mi casa. Esa es la explicación de la foto del teclado.

Pero luego ocurren cosas como la de este sábado. Estuve fotografiando a mis sobrinos. Disfruto haciendolo en cualquier momento. Siempre digo en broma que si el día de mañana piensan adoptar la profesión de espía les va a costar bastante borrar su pasado. Ayer fue el cuarto cumpleaños del mayor. Siempre vamos a un parque en Montequinto a festejarlo con un picnic. Es un sitio fantástico porque los pequeños pueden saltar y correr a gusto. Y tiene una enorme ventaja para mí: que siempre hay una luz maravillosa. Disfruto corriendo detrás mientras pulso el disparador compulsívamente. (No, no soy el que está fotografiando desde atrás).

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Foto del tercer cumpleaños,
cuando la altura del sol no da demasiadas alternativas.

Este sábado fueron muchas las fotos. Con flash fuera de la cámara y sin él, por aprovechar para practicar. He seleccionado fotos de ambos tipos. Pero la luz natural me puede porque es el reflejo de lo que yo estaba viendo con mis ojos. Y de momento sigo prefiriendo ver a mi sobrino y sus amiguitos corriendo por la hierba bañados por la luz del sol de la tarde. Iluminar lo que no se ve le habría quitado la magia al momento. Puede que la foto no sea muy allá pero comprendan que la están mirando los ojos del tito, que ponen luz donde haga falta por mucha sombra que haya.

Ya habrá otra entrada para enseñar lo poco o lo mucho que esté aprendiendo.

3 comentarios:

Carmen dijo...

Sin criterio.

Un poco cansado estarás los de los Wow de quienes no sabemos hacer una valoración de iluminaciones,rellenos, clonados, desenfoques gausianos o no…

En mi descargo puedo decir que no miro las imágenes como pura foto-realidad, y que me da igual (así de atrevida es la ignorancia) los medios que hayas usado para subrayar un instante que otro fotógrafo habría captado de manera diferente. Esa visión o ese instante es lo que puedo percibir como único.

Si esas sombras que se tragan lo supérfluo son muy buscadas o un artificio técnico lo ignoro, pero la gracia del movimiento, lo cálido de la luz, la sombra que hace abstracción de lo individual, evocan todo un sentido de la infancia

Julio dijo...

En realidad debe ser así. Lo importante es el "qué", no el "cómo". Ya lo hemos hablado en alguna ocasión

Si alguien al mirar una foto ignora el "qué" es que algo está fallando.

Carmen dijo...

Ocurre con los clásicos: nos repetimos :(