lunes, 7 de febrero de 2011

Fotografía Zen

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La semana pasada caí en la cuenta de que ¡el día empieza a durar más!. Soy persona de verano. Me gustan los días largos y prefiero infinitamente el calor al frío. Por eso aproveché para darme un paseo en bicicleta despúes del trabajo.

Di una vueltecita a mi banco de pruebas favorito, que como últimamente no me he comprado ningún cacharro nuevo que testear lo tenía un poco abandonado: el río. No iba con intención de testear nada pero como la tarde se puso bonita no hubo más remedio que echar mano del teléfono y tratar de conservar el momento.

A pesar de lo que comenté hace un par de entradas sobre las fotos con el iPhone 4 no he podido evitar sorprenderme con el resultado de estas últimas fotos por las condiciones de baja luminosidad. Esperaba encontrarme una foto más ruidosa.

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Hace ya mucho tiempo un amigo describió la fotografía que practico como “Fotografía Zen”, haciendo referencia a la cantidad de disparos efectivos que consigo sin asistencia de trípode, objetivos, sin estabilización y con velocidades de obturación extremas para el pulso (al margen de que la foto valga finalmente). En estas fotos hay algo de eso. Pero también una pequeña ayuda. He usado una aplicación (lo que la gente cool denomina “app”) que dota a la cámara del teléfono de algunas funciones extra. Se trata de Camera+.

No me voy a extender en ellas excepto en cuatro muy interesantes para mí:

  • Puedes tomar la exposición de un punto diferente al del foco
  • Permite bloquear el balance de blancos
  • Entrega las fotos con los 5 megapíxeles del sensor (nada de pequeñeces pensadas para redes sociales).
  • Ofrece la posibilidad de usar una suerte de estabilizador que ayuda a tomar fotos con una obturación más larga de lo deseable (se entiende que tengo desactivado el flash led).

En realidad no existe tal estabilizador como lo entendemos en un objetivo estabilizado semejante a los IS de Canon (Image Stabilizer) o los VR de Nikon (Vibration Reduction). El estabilizador eres .

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El funcionamiento es bien simple. Se ayuda de los sensores de movimiento del teléfono y para ello, una vez pulsado el disparador, retarda el disparo hasta que detecta una ausencia de movimiento compatible con la obturación necesaria. No obstante se recomiendan ciertas dosis de paz y sosiego espiritual así como una ingesta moderada de café en las horas previas a la sesión de fotos (en mi caso llevaba dos cafés encima). En las dos fotos más extremas de esa tarde llegué a tardar hasta cerca de medio minuto en encontrar la anhelada quietud.... ¡ohmmmmmmmmmmm!

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Usar este sistema conlleva cierta guasa y cachondeo por parte de los viandantes. Cuando se dispara la cámara emite un pitido que se va haciendo más agudo conforme más estable es el pulso e igualmente se hace más grave cuando comienza a flaquear. Imaginense la estampa de un tío sujetando un teléfono con las dos manos mientras suena un bip, bip, biiip, biiiip.....bop, bop, booooop, bip, bip...biiiiiiiiiiiiiiip ¡¡¡¡click!!!! Nadie decía nada pero lo leía en las caras “¿qué estará haciendo el imbécil éste con lo mayorcito que es?". Más o menos como la última vez que saqué la Lubitel a la calle ”¡Ay, vaaaaaaa, la tecnología punta!”

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Los bordes artísticos de las fotos están hechos con la misma aplicación pero se pueden extraer las fotos con o sin las diferentes posibilidades de edición, o incluso de ambas formas, ya que se puede duplicar una foto antes de ponerse a trastear con ella. Aquí muestro una sin adulterar, (sólo el marquito de costumbre).
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En el monumento de Chillida la cosa ya pintaba fea para hacer fotos con tan poca luz
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Hasta luego. Voy a ver si vendo un equipo réflex...


3 comentarios:

Alicia Ortiz dijo...

Preciosas :)

Julio dijo...

¡Gracias!

Anónimo dijo...
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