martes, 20 de julio de 2010

Cerca de los Dioses

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Acabo de regresar de cumplir un sueño: fotografiar a uno de mis músicos más admirados, Dave Grusin. Uno del que a priori no tenía por qué ser seguidor según mis preferencias cuando tenía 17 o 18 años. Pero un día descubrí que además de hacer bandas sonoras era un excelente pianista y compositor de Jazz. Y logró la conversión.  La poca o mucha cantidad de jazz que existe en mi discoteca se la debo a él. Él fue el primero que me hizo introducir un disco de Jazz en mi casa, Los Fabulosos Baker Boys, después de pasar por algunas de sus bandas sonoras más orquestales. Y hoy en día me he convertido en admirador de muchos más intérpretes de jazz gracias a él.

Mi preocupación de la semana pasada era escoger el disco que quería que me firmase. No había caído en la cantidad de ellos que tengo. Al final me decidí por un vinilo y un CD: la banda sonora de The Champ y el disco homenaje a Henry Mancini, Two for the Road.

Pero el mayor regalo ha sido poderlo seguir, no en el concierto, sino en sus sesiones de ensayo, preparando con el resto de músicos las piezas.

Me llevé dos cámaras y una de ellas es una EOS 5D Mark II que dejé fija en dos ocasiones grabando un clip de vídeo mientras me movía con la otra. Dos clips con los que no pienso hacer nada. Sólo guardarlos para mi sólo y poder comprobar de vez en cuando que no fue un sueño.

Ahora me encuentro en la vorágine de procesar los Raws de cuatro días en el Festival de Música de Cine Ciudad de Úbeda, con Grusin y otras grandes estrellas: Michael Giacchino, Randy Edelman y Christopher Lennertz entre otros.

Pero de momento, la entrada de hoy es para mi dios particular: Dave Grusin. En pocos días publicaré un resumen de lo que pude ver y oír en este festival.

2 comentarios:

Elphaba dijo...

Mira, ese piano parece limpio XDDD

Julio dijo...

Pero mira que eres malévola. Desde aquí te estoy viendo la sonrisa picarona.