domingo, 23 de enero de 2005

La Edad de Píxel

Actualización, mayo de 2009:
Este post fue publicado en 2005. Las cosas han cambiado mucho desde entonces gracias al acelerado progreso tecnológico que hace que cualquier gadget quede obsoleto en poco tiempo. No obstante creo interesante conservar el post y leerlo con la perspectiva del tiempo para apreciar la evolución vertiginosa de la fotografía digital.


Muchas publicaciones y fotógrafos afirman que ya estamos irremisiblemente metidos en la era digital de la fotografía y miran la película como algo obsoleto. No hay nada más que ver como cualquier evento que convoque a un cierto número de periodistas gráficos está poblado de conversos digitales con aparatosas cámaras armadas de no menos gigantescos zooms angulares.

Tengo amigos que se extrañan de que en mi frigorífico tenga película y el año pasado, cuando aún no usaba réflex digital, me sentía un bicho raro en medio de una legión de fotógrafos digitales. Sí, la era digital se ha instalado y hasta acomodado.

Pero no es oro todo lo que reluce. Mientras una parte, los fotógrafos, está casi adaptada a la nueva era y se ha puesto las pilas en cuestiones informáticas para sacar provecho de lo que las cámaras son capaces de hacer, no ocurre así con los laboratorios (al menos aquí en España).

Si exceptuamos a los laboratorios profesionales (con alguna excepción también) las tiendas de fotografías de toda la vida, las que usamos para llevar nuestras fotos del domingo en familia, aún están en el duro trance de abordar una nueva era.

A pesar de que las ventas de cámara digitales se han disparado y hoy en día es completamente normal ver en cualquier reunión a alguien con una de ellas por modesta que sea, la mayoría de las tiendas de revelado una hora aún no ofrecen la posibilidad de revelar fotografías digitales.

Es fácil entender por qué. Actualizarse cuesta mucho dinero. Un minilab supone una inversión demasiado fuerte para correr el riesgo de que se nos quede obsoleto en poco tiempo. Un temor justificado dada la loca carrera de lo digital.

Pero supongamos que una pequeña tienda decide dar el paso y renovarse. ¿Está todo solucionado? Ni mucho menos. La segunda parte viene cuando la persona que operaba hasta el momento con el minilab de toda la vida se encuentra con que no basta saber encontrar la combinación perfecta de filtraje + densidad. Ahora debe de enfrentarse con una pantalla de ordenador, un ratón y lo peor: un interface en la mayoría de los casos nada intuitivo (algo que cuesta creer en estos tiempos en los que se tiende a fabricar aparatos que no necesitan de libros de instrucciones para poder ser manejados desde el primer momento).

Si a esto le sumamos que los fabricantes aún no se han dado cuenta de que el inglés no es el único idioma del planeta tenemos que una buena parte de los operarios de minilab se encuentran ante una nueva máquina como si del primer día de clase se tratara.

Me pregunto si los fabricantes de minilabs consultan a laboratoristas y fotógrafos qué es lo que buscan en un minilab. Un ejemplo:

Durante mucho tiempo hemos hecho nuestras fotos en cámaras que no nos mostraban el fotograma completo a través del visor y componíamos la imagen en base a los límites de éste. Los minilabs tampoco aprovechaban la totalidad de la imagen. Así que el laboratorista recomponía la imagen en la ampliadora. Luego nos sorprendíamos al ver un negativo donde aparecían elementos que ni vimos en el visor ni tampoco en la copia en papel.

Ahora, en la era de las compactas, todos componemos a través de una pantalla que nos enseña la totalidad de la imagen y además exactamente igual a como lo veremos en el ordenador. Sin embargo cuando vamos a la tienda a recoger nuestras copias nos encontramos con que vuelven a faltar partes de la imagen. ¡Vaya por Dios!, nuestro cuñado tiene la cabeza cortada y la paellera no sale completa.

La mayoría del volumen de revelado digital que entra en una tienda de este tipo proviene de cámaras compactas cuyo formato es 4:3 (similar al de la TV) mientras los minilabs (la mayoría) siguen facilitando copias con formato 3:2, nuestro familiar 10X15 cm. Una cuestión fácilmente solucionable ya que el papel de revelado va en una bobina continua. Sin embargo los fabricantes no están por la labor de corregir esto. Algunos minilabs (no sé si todos) ofrecen la posibilidad de crear tamaños personalizados dentro de unos límites: perfecto. Pero aquí vuelve a surgir la primera parte del problema: pedirle a alguien que lleva toda su vida preocupándose de la combinación perfecta de filtraje + densidad y que no está familiarizado con la informática, que se ponga a bucear en los menús de un aparato que no se expresa en su mismo idioma.

Sí, la era digital ha llegado. Podemos sacar copias que no envidian a otras realizadas a partir de película. Pero aún hay que familiarizarse con este nueva era y la tarea comienza porque los fabricantes de minilabs hagan las cosas bien. Si mi compacta digital posee 10 o 12 idiomas ¿por qué no puede hacer lo mismo un minilab?

Últimamente son demasiado familiares las noticias de la crisis en compañías de consumibles fotográficos. Evidentemente ha disminuido más que sensiblemente el consumo de película. Pienso que si los minilabs hubieran evolucionado al mismo tiempo que las cámaras digitales probablemente el daño no sería tan grave.

Todos presumimos de nuestras cámaras cada vez más pequeñas, más poderosas y más fáciles de usar y de que cada vez es más fácil mostrar nuestras fotos en el ordenador o en nuestros televisores valiéndonos de reproductores de DVD que no necesitan ni siquiera grabar el CD ROM en un formato especial. Sin embargo no hace falta ser muy agudo para darse cuenta de que lo que el usuario prefiere es poderse llevar las fotos en el bolsillo para enseñarlas el lunes en el trabajo o ponerlas en la puerta del frigorífico con un imán.

Hace ya tiempo leí en alguna parte que en España no había hábito de hacer fotos. No sólo estábamos a años luz del consumo de carretes de Japón ¿y qué país no? sino que poseíamos una media muy por debajo del resto de Europa. Seguramente en la actualidad se hacen en España más fotos familiares que nunca y las grandes empresas y laboratorios no están aprovechando el momento para crear ese hábito de revelado. De seguir así dentro de nada nos acostumbraremos a enseñar nuestras fotos sobre una PDA o un teléfono móvil y el papel se convertirá en algo anecdótico. Esto sólo es una hipótesis descabellada, ¿o no? Las nuevas generaciones se familiarizan con todo tipo de gadgets. ¿Se extrañarían de que alguien en el trabajo les enseñara las fotos de las vacaciones en su iPod? Puede ser. ¿Y dentro de cinco años?.

7 comentarios:

Fran dijo...

Julio,

Muy guapo el blog, elegante y con un buen diseño, pero déjate de cámaras y píxeles. Pon más fotos y cuenta más historias de cómo las haces, que es lo tuyo y se te da muy bien. Y las máquinas ... para los maquineros.

Anónimo dijo...

Me gusta lo nuevo que has puesto pero ya conocia tu web de ver las fotos que hiciste en el camino de santiago. Sigue asi... :)

Anónimo dijo...

Esta bien el blog, sige así.

Y las fotos de America y del camino de Santiago muy guapas ;)

alextewnewsite dijo...
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alextewnewsite dijo...
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Anónimo dijo...

Es mi primer acceso a tu página web y tras ella a tu blog...

Sorprendido y admirado, seguiré un buen rato leyendote y ESPECIALMENTE viendo tus maravillosas fotos. Te envidio y mucho (sanamente, por supuesto). Da gusto ver fotografías como las tuyas.

Julio dijo...

Gracias y bienvenido. Nada de envidias.

Me sorprende que siendo esta entrada tan antigua siga siengo una las más leídas.

Espero seguir manteniendo tu atención.

Un saludo.